Mi hija me enseñó a levantarme

Mi hija me enseñó a levantarme

Mi hija me enseñó a levantarme

¿El por qué de mi silencio?

Me perdí.

Me perdí entre el llanto de mi hija.

Entre sus nuevas exigencias,

Entre mis miles de cuestionamientos,

Entre mis temores y vacilaciones,

Entre mis exigencias,

Entre la idea errónea de pensar que a sus dos años mi historia daría un cambio contundente.

Entre el silencio, las sombras, el encierro, el desespero.

Y mientras todo eso pasaba, la vida, las risas, los abrazos, los avances, las sorpresas y las maravillas de la vida continuaban haciéndose presentes como regalos maravillosos que te llegan sin creerlos merecidos

De lo contrario estaremos las dos perdidas entre llantos, frustraciones y enojos incomprensibles.  ( Al fin y al cabo mamá es la adulta aquí y aunque tiene derecho a tener emociones, debe componerse rápidamente porque su maestra de vida la necesita).

¡Y entonces me encontré!

Me encontré con sus nuevas palabras,

Me encontré con sus nuevos gestos,

Me encontré con nuevas habilidades,

Me encontré entre abrazos, besos, sonrisas GRATIS. Todas para mamá, para nadie más.

Y aunque me tardé, lo reconozco, esos encuentros fueron el motor para continuar compartiendo mis lecciones, mis logros y mis caídas.

Me caí y me sentí incapaz de seguir en esta aventura. Pero entonces mi hija me tomó con sus pequeñas manos y me levantó, animándome a continuar caminando de su mano, descubriendo el mundo juntas.  Ella como hija y yo como madre.

Y aprendí entonces que es mejor caminar acompañada en un nuevo camino.

Cuando me sienta perdida solo tendré que recordar que mi pequeña gran brújula está sostenida de mi mano.