Mi primera lección de desapego

Acabo de dejar a mi pequeña en su primer día de colegio.

No hay respiraciones profundas, terapias, visualizaciones, lavadas de cerebros que sirvan para un momento así.  Claro, todas las mamás han pasado por esto y lo superan, pero cuando se vive con tus propios hijos sientes que eres la única mamá que vive por estos desapegos.

DESAPEGO. Esa es la lección con esta experiencia.

Dos años y medio permaneciendo 24/7 al lado del ser que más amas.  Y una mañana, sin más, te conviertes en la mamá que madruga para alistarle la lonchera y la maleta que la acompañará el resto del día.

Y es inevitable que las lágrimas salgan al pensar si escucharán su vocecita cuando pida ir al baño,

Si le prestarán la atención que merece,

Si la escucharán con atención,

Si le entenderán con sus palabras,

Si podrá resolver sus problemas y salir adelante triunfante y victoriosa.

Dos años y medio a su lado y de repente mi bebé ya es una pequeña que está lista para ir a colegio.

Entonces de nuevo tomas aire….miras con perspectiva diferente y caes en cuenta que

Ella se hará escuchar para ir al baño, así se haga pipi en los pantalones,

Ella se hará notar para que le presten la atención que se merece,

Ella buscará la forma de que la escuchen con atención,

Ella se hará entender porque sabe comunicarse,

Ella resolverá sus problemas y saldrá triunfante de su primer día en el colegio.

Dos años y medio, 24/7 dejan lecciones de apego que luego son utilizadas a nuestro favor, madres amorosas, para demostrarnos que toda esa dedicación y entrega hoy se convierten en poderosas herramientas para que nuestros hijos caminen seguros y confiados , con autoestima alta, decididos a probar nuevas cosas y a seguir descubriendo el mundo.

Hoy mi hija me enseñó de nuevo otra lección:  El desapego es la evidencia de nuestra fortaleza emocional para enfrentar lo que venga.

Y aquí se acaban las lágrimas de dolor y comienzan las de alegría.