Actividades en casa: ¡Jugar es divertido!

juego en casa

juego

Esta mañana he asistido a un hang out súper entretenido sobre “conoce juegos de andar en casa”.

Aunque entré tarde por aquello de estar en el parque con Bianca, disfrute mucho la presentación de estas expositoras porque su sola información te invita a querer jugar ya!

Ellas organizarán un taller sobre “Juegos de andar por casa: Recursos didácticos y lúdicos para toda la familia”.

Será un taller que podrás tomar online por 10 días, donde te retarás, jugarás y ¡seguro te divertirás!

Me encantó este taller y pienso tomarlo porque:

  • Como muchas mamás, a veces siento que se me acaba la creatividad para jugar con mi pequeña y con frecuencia me encuentro en el dilema diario de levantar el desorden, preparar la comida y cosas que me alejan de pasar más tiempo para jugar con ella.
  • El taller parece ofrecer muchas alternativas para jugar con cosas que ya tienes en casa, y no tendría que invertir en materiales adicionales.
  • Quiero conectarme con mi hija y conmigo misma a través del juego.

¡Te comparto toda la información del taller y ojala te animes a tomarlo!  El taller estará del  30 de Marzo  al 13 de Abril del 2015, muy pertinente para la temporada de Semana Santa y Semana de Pascua.

Aquí la información: “Juegos de andar por casa: Recursos didácticos y lúdicos para toda la familia”.

Me despido y te dejo con este bello poema que compartieron hoy (puedes hacer clic sobre la imagen para agrandar):

todo juega

 

 

¿Nos vemos en el taller? :)

Comparto artículo de selección de libros – Crianza Respetuosa

comparto

Navegando navegando, me encontré con este articulo que hoy te estoy pasando 😀

Se trata de “Mi selección de libros imprescindibles sobre crianza respetuosa”.  Lo escribe una Aguamarina, una mamá española que tiene su propio Blog, el cual también te recomiendo que visites y leas porque es maravilloso TODO lo que vas a encontrar allí (yo ya me suscribí a su blog porque me parece muy interesante todo lo que escribe).

Así que no dejes de leer sus libros recomendados y si tienes otros en mente, ¡comparte! 😉

4  ideas para hacer con tu pequeño en la ventana de tu casa mientras llueve.

Lluvia

¡El clima por esta región del mundo está de locos! Me reí un montón con esta imagen que compartió una mamá en Facebook:

que onda

(Por cierto, si no te sabes la canción de Witzy Araña, puedes escucharla aquí) 😉

¡Y retomando!  El clima está tan loco, que debemos inventarnos actividades divertidas con los pequeños para no aburrirnos.  Aquí mis 4 ideas:

Lluvia

  1. Muéstrale la lluvia desde diferentes ventanas de tu casa.  Aunque la lluvia afuera sea la mismo, la perspectiva desde donde la miras no lo es. Lleva a tu pequeño por diferentes ventanas donde pueda ver la lluvia y enséñale lo que desde allí puede ver. Desde una gota, que baja por la ventana, millones que caen y golpean el  piso, hasta el carro del vecino que se moja sin parar.  La idea aquí es que comience a diferenciar los objetos lejanos de los cercanos, y las gotas de agua en la ventana son un momento perfecto para el juego de perspectivas.
  2. Usa crayolas para la ventana.  Los que me conocen saben que soy fan de la marca CRAYON. Encontré unas crayolas para dibujar en las ventanas muy útiles, no solo porque mi hija puede dibujar estando de pie, sino porque son gruesos y le ayudan a trabajar en su motricidad. Toma estos crayolas e invita tu pequeño a inspirarse en la ventana mientras ve caer la lluvia.  Puedes contarle un cuento, describirle lo que ves desde tu ventana y acompañarlo mientras se vuelve un artista dibujando lo que sea que tenga en su genial cabecita.  Será un excelente momento para que su imaginación se despierte mientras escuchan la lluvia caer. 😉
  3. Delinea figuras reales. Después de que tu pequeño haya jugado libremente con las crayolas en la ventana, invítalo ahora que delinee figuras que puedas colocar fácilmente en la ventana. Puedes comenzar con tu propia mano, delineándola tú para que le sirvas de ejemplo sobre lo que puede hacer posteriormente él. Procura utilizar figuras planas, sin relieve para que sea más fácil para tu pequeño. Es otra manera divertida de aprender figuras desde un ángulo diferente.
  4. Juega a empañar las ventanas. ¡Los vidrios empañados tienen un deseo incontenible de dibujar con los dedos!  (Si no me crees intenta no dibujar nada la próxima vez que estés en un carro y los vidrios se empañen) 😉 Esta es otra forma divertida de enseñarle a tu pequeño “otras” formas de dibujar y expresar su imaginación.  Debido a que el aire caliente se desvanece rápidamente en un vidrio frío, puedes aprovecharlo para animarlo a hacer sanas competencias mamá-hijo para hacer trazos libres con sus dedos.

¿Tienes otras actividades que podamos hacer en casa con los pequeños mientras llueve afuera?

Mi hija me enseñó a levantarme

Mi hija me enseñó a levantarme
Mi hija me enseñó a levantarme

Mi hija me enseñó a levantarme

¿El por qué de mi silencio?

Me perdí.

Me perdí entre el llanto de mi hija.

Entre sus nuevas exigencias,

Entre mis miles de cuestionamientos,

Entre mis temores y vacilaciones,

Entre mis exigencias,

Entre la idea errónea de pensar que a sus dos años mi historia daría un cambio contundente.

Entre el silencio, las sombras, el encierro, el desespero.

Y mientras todo eso pasaba, la vida, las risas, los abrazos, los avances, las sorpresas y las maravillas de la vida continuaban haciéndose presentes como regalos maravillosos que te llegan sin creerlos merecidos

De lo contrario estaremos las dos perdidas entre llantos, frustraciones y enojos incomprensibles.  ( Al fin y al cabo mamá es la adulta aquí y aunque tiene derecho a tener emociones, debe componerse rápidamente porque su maestra de vida la necesita).

¡Y entonces me encontré!

Me encontré con sus nuevas palabras,

Me encontré con sus nuevos gestos,

Me encontré con nuevas habilidades,

Me encontré entre abrazos, besos, sonrisas GRATIS. Todas para mamá, para nadie más.

Y aunque me tardé, lo reconozco, esos encuentros fueron el motor para continuar compartiendo mis lecciones, mis logros y mis caídas.

Me caí y me sentí incapaz de seguir en esta aventura. Pero entonces mi hija me tomó con sus pequeñas manos y me levantó, animándome a continuar caminando de su mano, descubriendo el mundo juntas.  Ella como hija y yo como madre.

Y aprendí entonces que es mejor caminar acompañada en un nuevo camino.

Cuando me sienta perdida solo tendré que recordar que mi pequeña gran brújula está sostenida de mi mano.

Mamá: ¿Lista para dejar el pañal?: 6 acciones que toda madre debe considerar al iniciar el proceso de dejar el pañal.

By: deborahdegolyer
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Si tu bebé está próximo a dar su siguiente paso y dejar el pañal, seguramente ya habrás buscado información sobre qué y cómo hacer cuando llegue el momento.

Hoy, quiero aprovechar este post para hacerte esta pregunta:

  Con frecuencia nos hablan de este proceso desde la perspectiva de los bebés, pero en esta ocasión quiero que veas este proceso desde tu propia perspectiva.

Así que aquí están mis 6 acciones que toda mamá debe tener presente al momento de iniciar el proceso de dejar el pañal:

  1.  Permanece una semana entera en casa, sin salir de ella. El dejar el pañal es un proceso que requiere su tiempo y tiempo es justamente lo que debemos invertir, si queremos que los resultados se vean pronto.  Permanecer en casa todo el tiempo, por lo menos durante la primera semana que tu bebé comienza a dejar el pañal es una forma de ofrecerle seguridad en la transición por varias razones: familiaridad en el ambiente, sentirse y tranquilo en un espacio que conoce, juguetes suyos que lo distraerán.  De igual manera, tu estarás menos estresada al no tener que preocuparte por limpiar en lugares públicos, sentirte avergonzada, enfadada o apresurada.
  2. Avanza sin dudar, una vez decidas que tu bebé está listo para dejar el pañal. Tus retrocesos pueden  confundir a tu bebé. Es normal sentirse insegura cuando iniciamos el proceso de dejar el pañal.  Esto es algo nuevo para ti y para tu bebé, por lo cual nos surgen dudas sobre si es el momento adecuado, si tú bebé está listo, pero pocas veces reflexionamos sobre si nosotras, las mamás, estamos listas.  Entonces aquí mi humilde recomendación: una vez decidas iniciar la operación “bebé sin pañal” sigue adelante, sin titubeos, sin dudas, sin temor.  Iniciar un día con toda la actitud, limpiando pipi por toda la casa, alentando a tu bebé a que te avise cuando quiera ir al baño, mostrándole sus linda ropita interior, para luego decidir que al día siguiente regresas al pañal porque fue una experiencia agotadora, es sencillamente como si no hubieras hecho nada.  El quitar el pañal unos días y volver a ponerlo otros es confuso para ti, y no se diga para tu bebé.  ¿Cómo sabrá tu bebé cuando hacer pipi en el pañal y cuando en el baño? Confía en tu bebé y no temas en avanzar en el proceso.  Ahora más que nunca él te necesita firme y decidida, con el mismo o más amor de antes.
  3. Asume la idea de limpiar pipi y popo. Tu bebé se hará pipi y popo en su ropa.  Es un hecho. y debes estar dispuesta a asumir ese reto. Mientras tu bebé se acostumbra a visarte ANTES de hacerse en su ropa, será normal y natural que debas limpiar, limpiarlo y limpiarte (De ahí mi recomendación de que permanezcas en casa la primera semana). Si comienzas a prepararte mentalmente para esto, seguramente cuando llegue el momento no será tan traumático como parece. Créeme, no serás la primera ni la última mamá que termine llena de m*$%!!
  4. Créele siempre a tu bebé.  Que no te pase lo del Pastorcito Mentiroso. Me confié y me sucedió.  Mi hija me avisó que quería hacer pipi y rápidamente la lleve al baño. Era la primera salida sin pañal, así que estábamos las dos muy entusiasmadas con este primer logro.  Efectivamente hizo pipi y regresamos a la mesa del restaurante.  Dos minutos después volvió a decirme “pipí” y yo no le creí.  Pensé que estaba entusiasmada por volver a ver el baño que no tenía en casa.  ¡GRAN ERROR, GRAN GRAN ERROR! Pues si quería ir al baño y esta vez era ¡popó! Ni les cuento el final de la historia porque ya se lo pueden imaginar. A partir de ese momento me prometí que le creería a mi hija CADA VEZ que dijera “pipí” o “popó” y correría las veces que fuera al baño con tal no repetir esa inolvidable experiencia. Así que bella madre, por tu bien, ¡corre al baño!
  5. Muéstrale lo que tu bebé hizo y celébralo porque lo hizo SOLO. Seguramente esta sea la parte más incómoda para algunas madres, sobre todo si no soportan los malos olores, pero realmente funciona.  Cuando tu bebé vaya al baño y haga pipí o popó, muéstrale lo que hizo.  Al celebrar que él hizo esto sin ayuda de mamá es una forma de incrementar su autoestima y animarlo a que lo haga la siguiente vez, sin temor, sin esconderse.  Esto podría más adelante ayudar a que tu bebé no sufra de problemas de estreñimiento porque nunca antes sintió que tenía que retraerse o dejar de hacer popó por sentir que hacía algo malo. Al recordarle y aplaudirle que hizo esto SOLO es una manera de animarlo a que lo haga de nuevo en el baño la próxima vez.
  6. Identifica sus preferencias.  Entre más pronto, mejor. Existen muchos productos en el mercado para cuando llegue el momento de dejar el pañal.  Están desde los bañitos entrenadores, los orinales con música, los asientos reductores, las vasenillas, entre otros.  Incluso hay canciones para motivar a tu bebé (aquí te comparto la que use con mi hija: Canción de pipí y popó ). En mi caso compré un bañito entrenador, pero nunca lo uso mi hija.  A mí me parecía muy tierno y perfecto para su tamaño.  A ella le resultó incómodo y hasta lloró un par de veces porque se sentía obligada a sentarse allí.  Lo que descubrí (porque estuve alerta a observar sus movimientos y gestos durante este proceso), es que le gustaban las tasas de los adultos.  ¡Así que lo único que hice fue acomodarle una pequeña silla para que apoyara sus pies y fue lo mejor! Antes de que decidas comprar el “mejor” aparato por lo novedoso, lo curioso, lo bonito o lo lindo, intenta identificar de que manera tu bebé se siente más cómodo.  Intenta sentarlo en tu baño, revisa en que posición el se sentiría más cómodo y si quieres invertir en algún producto, mejor que sea algo económico, que no te duela archivar si por alguna razón decide no usar.

¿Tienes en mente otra acción para que mamá tenga en mente al momento de dejar el pañal?

 

Testimonio de Mamá Primeriza: Mary Ann y sus lecciones de fragilidad y fortaleza de vida

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En esta ocasión te comparto la historia de Mary Ann Castaño, una mamá que recibió a su bebé de 8 meses y su contacto físico fue limitado. Solo hasta después de varios días pudo tenerlo en brazos. Su experiencia como mamá primeriza junto a su bebé prematuro nos recuerda la fragilidad y la fortaleza de la vida:

 Testimonio de mamá: Mary AnnMe enteré de mi embarazo cuando tenía 4 meses. Hace tan sólo unos pocos meses la doctora me había dicho que posiblemente yo ya no podía tener hijos porque tenía quistes en mi útero. Mi periodo era inestable y por eso no presté atención ante algunos síntomas. Durante ese tiempo yo tenía un restaurante y trabajaba mucho, razón por la cual sentí pocas veces mareos y ganas de vomitar.

 Cuando supe que estaba embarazada tenía 21 semanas y ya se sabía el sexo de mi bebé. Ahí conocí por primera vez a Santiago, mi hijo. Puedo decir que fue un embarazo de muchas emociones, pero mi hijo me hizo ver la vida diferente; me llenó de alegría y motivos para vivir y prepararme para ser una excelente mamá. Asistí a mis controles y fui al curso de mamitas consentidas (pscicoprofiláctico). Aunque llegué 4 módulos después aprendí muchas cosas, dentro de ellas la lactancia materna.

Las ecografías salieron muy bien, lo único era que el bebé venía en posición podálica, es decir sentado, y si no se volteaba o se ponía de cabeza tendría que tener una cesárea. Al llegar a la semana 34 en la última ecografía seguía sentado y mi doctora me dio la orden para programar la cesárea. Llegué con el obstetra que debía programarme la cesárea y su trato fue muy hostil, inclusive me dijo que volviera en 15 días cuando el niño se me volteara. Trató de moverme el bebé en consulta cosa que no debe hacerse pero al ser primeriza lo desconocía. Salí de consulta y pasadas unas horas sentí un “clic” dentro de mí, al cual no le presté mucha importancia. Pensé que era flujo y nada más, pero era mi fuente que se había roto.

A la mañana siguiente sentí mi barriga un poco más suelta, y no sentí los movimientos de mi hijo como antes. Fui de nuevo al obstetra y me dijo que era posible que mi hijo estaba a horas de nacer pero ese día por una situación familiar no pude ir a la clínica. Ya tenía la autorización médica para tener a mi bebé en una clínica especializada en neonatos. Al día siguiente llegue a la clínica, me revisaron y efectivamente había roto fuente hacia 2 días. Me ingresaron por urgencias y me practicaron la cesárea. Ahí empezó lo más difícil para mí, no por las molestias que causa el procedimiento sino por el sufrimiento de ver como se llevaban a mi bebé para una incubadora…

Mi hijo nació a las 5:30 de la tarde y como venía en posición podálica el tórax se demoró un poco más en salir (esa es la razón por la cual los bebés salen moraditos. Aunque mi bebé lloró apenas llegó a este mundo fue entubado inmediatamente. El único contacto que tuvimos fue un beso.

Me pasaron a recuperación y a la habitación sin mi bebé, aunque él estaba siendo atendido por muy buenas manos. Esa noche fue eterna, lo único que quería era ver a mi bebé y aunque los dolores de la cesárea eran son muy fuertes saque toda la fuerza de una madre para poderme parar de esa cama y ver a mi bebé. Santiago nació de 36 semanas es decir de 8 meses. Permaneció 2 semanas en cuidados intensivos y luego pasó a intermedios, donde le maduraron sus pulmoncitos y estuvo bajo muchos exámenes y cuidados.

Pasamos unos días de espera y sufrimiento para poderme llevar a mi hijo a casa, pero finalmente a los 9 meses me entregaron a mi bebé con 2230 gramos en un plan canguro y con pipeta de oxígeno.

Tuvimos muchos cuidados ese primer mes. Ahí empiezas a aprender lo que es ser mamá. Fueron noches de no dormir, pendiente de su respiración, de agradecer por las enseñanzas y los consejos que me dieron en el Plan Canguro sobre los sistemas de alerta y practicarlos. ¡Sus primeros días fueron hermosos! Ver una personita, un humanito tan frágil que se convertiría en mi motivo de vivir y que día a día quieres hacer mejor todo para que no le pase nada y aprender la responsabilidad de una madre.

Durante el primer mes íbamos semanalmente a sus controles médicos para ver cómo iba subiendo de peso y cómo le bajaban al nivel oxígeno de la bala. Pasito a pasito hasta que finalmente al mes exacto le quitaron el oxígeno.

El segundo mes tuvo un episodio. Al tomarse un biberón no reaccionaba. Tuve que correr a urgencias y permanecer allí 24 horas en observación. Le practicaron todos los exámenes. Todo por un mal trago de leche. En esas 24 horas no le podía dar de mi leche, lo que me iba generando mastitis. Me dolían mucho los senos, pero no lo podía amamantar. Le compre entonces leche de fórmula, una especial porque él no toleraba la lactosa, pero no fue muy bueno para mi hijo porque le dio estreñimiento y duró 4 días sin poder hacer popo.

Yo sufría al verlo llorar por no poder hacer nada hasta que finalmente la leche volvió haciéndolo que succionara y reemplazamos entonces la leche de fórmula. La verdad la leche materna es lo mejor que existe además que le da las defensas que necesita para toda su vida.

Santiago ya casi cumple sus 4 meses. Es un bebé con buen peso y todo está normal. Tenemos unas charlas muy fluidas jejejeje y se ha despertado bastante. Le encanta el baño, jugar en la tina, y disfruta los ejercicios que le hago. Él me hace sentir el amor que solo te da un hijo.

5 Razones por la cuales vale la pena superar el cansancio de mamá primeriza

5 Razones por la cuales vale la pena superar el cansancio de mamá primeriza

5 Razones por la cuales vale la pena superar el cansancio de mamá primeriza

 

A propósito de la victoria de Nairo Quintana, un compatriota colombiano en el Giro de Italia, recordé las razones por las cuales vale la pena superar el cansancio y seguir adelante, en busca de la victoria. Aquí te lo comparto:

  1. La gratificación. Cada vez que das “un poco más de ti”, parecería que el mundo confabula a tu favor para ver los gratos resultados. Un paso más de tu parte puede significar una lágrima menos de tu bebé, un dolor reducido, una sonrisa sincera. Todo lo que hagas por tu bebé será siempre gratificante porque su mirada, sus sonrisas y sus brazos son sinceros y salen desde lo más profundo de su corazón.
  1. Lecciones aprendidas. Si tu bebé ya gatea o camina, notarás que un ser incansable. No se rinde hasta lograr su objetivo (subir una silla, llegar al otro lado de la habitación, empinarse hasta alcanzar su juguete favorito, o simplemente señalar con sus pequeñas manos ese objeto que quiere que le alcances). Solo hasta que logra lo que se propone se sienta a descansar y disfrutar de su “vitoria”. Mucho que aprender de tu maestro, ¿no lo crees? 😉
  2. Mantenerte enfocada. El cansancio puede ser considerado un estado mental (y por supuesto físico). Es normal sentirse agotada por las diarias actividades y tiempo que demanda nuestros bebés. Lo que no es normal es permanecer en estado de agotamiento. Si te mantienes enfocada en recordar que tu bebé te necesita para salir adelante y cuenta solamente con tu ayuda, sentirás que esos pocos minutos (a veces segundos), en los que logras sentarte en una silla o una cama para tomar aire, es suficiente para recargar baterías y continuar enfocándote a ayudar a tu bebé a descubrir el mundo. Si de algo de te sirve, mira el tamaño de las manos de tu bebé y compáralas con las tuyas. Definitivamente te necesita para que camines a su lado 😉
  3. La victoria está al final del camino. ¿Cómo piensas que será tu bebé dentro de 5 años? Las acciones que realices hoy serán determinantes para ayudar a formar esa personita que pronto hablará, caminará y opinará. Estas acciones podrán resultar agotadoras y demandantes. Sin embargo lo que cuenta es el resultado. Pensar a largo plazo nos recuerda que el cansancio es solo un momento muy corto comparado con la personita que pronto caminará a tu lado y verá el mundo con sus propios ojos.
  4. Retarnos a ser mejores padres cada día. El cansancio mide nuestros niveles de tolerancia. Nos indicada hasta cuándo y cuánto podemos lidiar con esta situación. Estas lecciones, más allá de frustrarnos y bloquearnos, deben ser tomadas como información de utilidad para saber cómo actuar en situaciones similares cuando vuelvan a suceder. De esta manera, poco a poco, ampliamos nuestros niveles de tolerancia y nos permitimos aprender junto a nuestros hijos.

¿Algunas otras razones por las cuales vale la pena superar el cansancio de mamá primeriza que quieras compartir?

Testimonio de mamá primeriza: Natali y sus dobles experiencias acerca del disfrute de los hijos.

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Esta semana te comparto la historia de Natali Dávalos, una mamá que volvió a ser mamá primeriza luego de 10 años, después de la llegada de su segunda bebé. Sus experiencias han sido diferentes con cada una de sus hijas, pero las lecciones sobre cómo disfrutar de los hijos, es algo que solo cambia para reforzarse con el tiempo:

Se podría decir que he sido madre primeriza dos veces. Pensarán que es una incongruencia pero realmente me siento así. Mi primera hija nació cuando yo apenas tenía 20 años. A pesar de mi corta edad fue un embarazo muy deseado aunque inesperado; mi esposo no cabía de emoción cuando nos enteramos que Ximena venía en camino.

Yo en cambio estaba asustada, ¿Qué iba a hacer? Aún no terminaba mi carrera, no tenía trabajo, y era una realidad que ahora veo simple. El verdadero reto comenzó cuando tuve en mis brazos a ese hermoso ser. El miedo y la incertidumbre se apoderaron poco a poco de mí, ¿Qué hacer para que mi hija fuera una niña sana y feliz? ¿Cómo ayudarla a tener una súper personalidad?

La primer noche en casa, Ximena lloraba sin control y yo junto a ella, la abrazaba, caminaba con ella se la pasaba a mi esposo y viceversa. Cuando por fin se dormía y la ponía en su moisés no pasaban 5 minutos para que comenzara a llorar. Sabíamos que eran pocas las razones por las que un bebé llora: pañal sucio, hambre, sueño, dolor o frío. Finalmente descubrimos que el frío podía ser el único culpable, así que la acostamos en medio de nosotros y el silencio se hizo presente. Esa fue de las únicas noches “difíciles” que tuvimos durante sus primeros meses de vida. Mi hija fue una bebé tranquila que dormía bastante bien durante la noche.

Sé que muchos expertos dicen que es importante que el bebé tenga su propio espacio, que comencemos desde temprana edad con la independencia pero por experiencia propia les aseguro que no les afecta absolutamente en nada el que duerma con papá y mamá, mi hija (ahora de 10 años) es independiente y muy segura de sí misma, claro que la fórmula no es solo dormir con los papás, pero ese lazo me parece que fue muy importante.

Durante sus primeros meses yo seguía con miedos, me despertaba varias veces por la noche para vigilar que siguiera respirando, por cualquier cosa aún la más insignificante corría con el pediatra. Mi esposo en cambio me decía “relájate no le pasa nada.

Cuando tenía cerca de un año, Ximena se metió un frijol en la nariz. Salí corriendo con la niña en brazos para buscar un pediatra, cuando mi esposo me detuvo, tomó a la niña en sus brazos, le tapó un orificio de la nariz y le dijo suénate. Acto seguido el frijol salió. Me di cuenta que el miedo se estaba apoderando de mí y más que ayudar solo gastaba tiempo y angustiaba a la pequeña, así que decidí cambiar. Primero pensar y analizar antes de salir corriendo o gritar. Mi vida entonces se ha vuelto más relajada y estoy segura que la de mi peque también.

Diez años más tarde después de mucho buscarla llegó Marley, nuestra segunda bebé. Esta vez la vida me encontraba más madura, con un buen trabajo aunque debo reconocer que conservé algo de miedo, esta vez no era mayor o menor solo diferente. El único temor que conservo es saber si mi hija respira mientras duerme.

¿Qué ha sido diferente?

Con Ximena aprendí a ser más relajada, con Marley estoy más aprensiva, incluso creo que de repente regreso a ese mal hábito que creí superar de la sobreprotección. Creo que tengo que trabajar en ello.

Ahora hay muchas cosas que no conocí cuando mi Ximena era pequeña. Por ejemplo, ahora soy feliz usando un rebozo, con Xime no lo hice, aunque mi abuela y mi madre sí, como era una pequeña con un excelente peso era difícil cargarla así que el rebozo era una gran solución. Ahora entiendo porque ella se sentía tan tranquila, seguramente el latido del corazón de la abuela y bisabuela la hacían saber que ahí estaba protegida y nada le pasaría. Espero transmitirle esa misma seguridad a Marley, además justo en este momento entiendo ese dicho de “los años no pasan en vano” 10 años después encuentro dolores de espalda y mayor cansancio así que el rebozo es un gran amigo 😉

Reflexionando un poco, veo que lo que mi abuela platicaba de cómo cuidaba a sus hijos poco a poco regresa y es que seguro algo hacían bien ya que no había niños con alergia al mundo. Jugaban felices con tierra, la leche materna era una obligación no por 6 meses, pasaban incluso años y si no toleraban la leche había agua de arroz y otros remedios; usaban pañales de tela así que incluso contaminaban menos; cargaban a sus hijos en rebozo, entre otros. Ahora tenemos esos mismos instrumentos solo modernizados: tenemos pañales ecológicos de tela que podemos lavar en máquina, rebozos de diferentes colores y estilos incluso con bolsa incluida.

Regresando un poco a mi experiencia con Marley, quiero platicarles una situación difícil que viví, ella dormía muy bien durante las noches, por lo que me permitía descansar, hasta un día que comenzó a despertar a las 3:00 am y no se dormía hasta las 6:00 o 7:00 am, no lloraba solo estaba despierta, al pasar de los días el cansancio hizo mella en mí y el solo pensar que en cuanto dieran las 3 se despertaría me provocaba ira, al grado de que me ponía a llorar mientras la traía abrazada tratando de dormirla. Estaba en exceso intolerante, debo confesar que mi desesperación nocturna fue tal que pensé en darle unas nalgadas, pensaba que la vieja escuela podría funcionar, pero tranquilas, no, no lo hice.

Sus ojos me hacían recordar que ella también quería dormir pero algo no estaba bien y se sentía igual de desesperada que yo, así que solo respiré y empecé a platicar con ella, le dije que entendía su cansancio y que yo quería ayudarla pero no sabía cómo, que me iba a relajar para evitar transmitirle esa molestia a ella pero que necesitaba que me ayudara a entender que pasaba. En sus ojos parecía entender lo que yo le decía, le di de comer y ese día se durmió antes de las 6.

Al llevarla al pediatra me dijo que al parecer eran cólicos y platicando con otras mamás me dijeron que eso les había sucedido con alguno de sus hijos y que solo era una etapa que superaban pronto y efectivamente a los pocos días simplemente desapareció y regresó a su rutina normal.

Una vez más me di cuenta que es fácil perder la cabeza, yo sentía culpa por estar enojada y por la poca tolerancia que tenía ante la situación, en esos momentos una mirada, una sonrisa, incluso una imagen o una canción es lo que ayuda a detenerte y entender que debes cambiar la estrategia, que se vale enojarte, llorar, desesperarte pero esos sentimientos debes descargarlos lejos de tu bebé. Hay muchas opciones, aromaterapia, música y no es necesario buscar canciones relajantes, simplemente algo que te guste. Lo más importante es detenerte, tomar un momento para respirar, analizar y buscar entonces la solución.

Hay que administrar el tiempo aunque parezca que el día se va en un abrir y cerrar de ojos. He aprendido que hay tiempo para todo pero, debemos priorizar y siempre la familia debe ser lo principal, no importa si la casa está “patas arriba”, hay que relajarnos y disfrutar a nuestros peques.

 aún sin la presencia física, que sepan que siempre estaremos para ellos, esa seguridad les da armas para afrontar cualquier adversidad en la vida.

natali