Testimonio de mamá primeriza: Natali y sus dobles experiencias acerca del disfrute de los hijos.

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Esta semana te comparto la historia de Natali Dávalos, una mamá que volvió a ser mamá primeriza luego de 10 años, después de la llegada de su segunda bebé. Sus experiencias han sido diferentes con cada una de sus hijas, pero las lecciones sobre cómo disfrutar de los hijos, es algo que solo cambia para reforzarse con el tiempo:

Se podría decir que he sido madre primeriza dos veces. Pensarán que es una incongruencia pero realmente me siento así. Mi primera hija nació cuando yo apenas tenía 20 años. A pesar de mi corta edad fue un embarazo muy deseado aunque inesperado; mi esposo no cabía de emoción cuando nos enteramos que Ximena venía en camino.

Yo en cambio estaba asustada, ¿Qué iba a hacer? Aún no terminaba mi carrera, no tenía trabajo, y era una realidad que ahora veo simple. El verdadero reto comenzó cuando tuve en mis brazos a ese hermoso ser. El miedo y la incertidumbre se apoderaron poco a poco de mí, ¿Qué hacer para que mi hija fuera una niña sana y feliz? ¿Cómo ayudarla a tener una súper personalidad?

La primer noche en casa, Ximena lloraba sin control y yo junto a ella, la abrazaba, caminaba con ella se la pasaba a mi esposo y viceversa. Cuando por fin se dormía y la ponía en su moisés no pasaban 5 minutos para que comenzara a llorar. Sabíamos que eran pocas las razones por las que un bebé llora: pañal sucio, hambre, sueño, dolor o frío. Finalmente descubrimos que el frío podía ser el único culpable, así que la acostamos en medio de nosotros y el silencio se hizo presente. Esa fue de las únicas noches “difíciles” que tuvimos durante sus primeros meses de vida. Mi hija fue una bebé tranquila que dormía bastante bien durante la noche.

Sé que muchos expertos dicen que es importante que el bebé tenga su propio espacio, que comencemos desde temprana edad con la independencia pero por experiencia propia les aseguro que no les afecta absolutamente en nada el que duerma con papá y mamá, mi hija (ahora de 10 años) es independiente y muy segura de sí misma, claro que la fórmula no es solo dormir con los papás, pero ese lazo me parece que fue muy importante.

Durante sus primeros meses yo seguía con miedos, me despertaba varias veces por la noche para vigilar que siguiera respirando, por cualquier cosa aún la más insignificante corría con el pediatra. Mi esposo en cambio me decía “relájate no le pasa nada.

Cuando tenía cerca de un año, Ximena se metió un frijol en la nariz. Salí corriendo con la niña en brazos para buscar un pediatra, cuando mi esposo me detuvo, tomó a la niña en sus brazos, le tapó un orificio de la nariz y le dijo suénate. Acto seguido el frijol salió. Me di cuenta que el miedo se estaba apoderando de mí y más que ayudar solo gastaba tiempo y angustiaba a la pequeña, así que decidí cambiar. Primero pensar y analizar antes de salir corriendo o gritar. Mi vida entonces se ha vuelto más relajada y estoy segura que la de mi peque también.

Diez años más tarde después de mucho buscarla llegó Marley, nuestra segunda bebé. Esta vez la vida me encontraba más madura, con un buen trabajo aunque debo reconocer que conservé algo de miedo, esta vez no era mayor o menor solo diferente. El único temor que conservo es saber si mi hija respira mientras duerme.

¿Qué ha sido diferente?

Con Ximena aprendí a ser más relajada, con Marley estoy más aprensiva, incluso creo que de repente regreso a ese mal hábito que creí superar de la sobreprotección. Creo que tengo que trabajar en ello.

Ahora hay muchas cosas que no conocí cuando mi Ximena era pequeña. Por ejemplo, ahora soy feliz usando un rebozo, con Xime no lo hice, aunque mi abuela y mi madre sí, como era una pequeña con un excelente peso era difícil cargarla así que el rebozo era una gran solución. Ahora entiendo porque ella se sentía tan tranquila, seguramente el latido del corazón de la abuela y bisabuela la hacían saber que ahí estaba protegida y nada le pasaría. Espero transmitirle esa misma seguridad a Marley, además justo en este momento entiendo ese dicho de “los años no pasan en vano” 10 años después encuentro dolores de espalda y mayor cansancio así que el rebozo es un gran amigo 😉

Reflexionando un poco, veo que lo que mi abuela platicaba de cómo cuidaba a sus hijos poco a poco regresa y es que seguro algo hacían bien ya que no había niños con alergia al mundo. Jugaban felices con tierra, la leche materna era una obligación no por 6 meses, pasaban incluso años y si no toleraban la leche había agua de arroz y otros remedios; usaban pañales de tela así que incluso contaminaban menos; cargaban a sus hijos en rebozo, entre otros. Ahora tenemos esos mismos instrumentos solo modernizados: tenemos pañales ecológicos de tela que podemos lavar en máquina, rebozos de diferentes colores y estilos incluso con bolsa incluida.

Regresando un poco a mi experiencia con Marley, quiero platicarles una situación difícil que viví, ella dormía muy bien durante las noches, por lo que me permitía descansar, hasta un día que comenzó a despertar a las 3:00 am y no se dormía hasta las 6:00 o 7:00 am, no lloraba solo estaba despierta, al pasar de los días el cansancio hizo mella en mí y el solo pensar que en cuanto dieran las 3 se despertaría me provocaba ira, al grado de que me ponía a llorar mientras la traía abrazada tratando de dormirla. Estaba en exceso intolerante, debo confesar que mi desesperación nocturna fue tal que pensé en darle unas nalgadas, pensaba que la vieja escuela podría funcionar, pero tranquilas, no, no lo hice.

Sus ojos me hacían recordar que ella también quería dormir pero algo no estaba bien y se sentía igual de desesperada que yo, así que solo respiré y empecé a platicar con ella, le dije que entendía su cansancio y que yo quería ayudarla pero no sabía cómo, que me iba a relajar para evitar transmitirle esa molestia a ella pero que necesitaba que me ayudara a entender que pasaba. En sus ojos parecía entender lo que yo le decía, le di de comer y ese día se durmió antes de las 6.

Al llevarla al pediatra me dijo que al parecer eran cólicos y platicando con otras mamás me dijeron que eso les había sucedido con alguno de sus hijos y que solo era una etapa que superaban pronto y efectivamente a los pocos días simplemente desapareció y regresó a su rutina normal.

Una vez más me di cuenta que es fácil perder la cabeza, yo sentía culpa por estar enojada y por la poca tolerancia que tenía ante la situación, en esos momentos una mirada, una sonrisa, incluso una imagen o una canción es lo que ayuda a detenerte y entender que debes cambiar la estrategia, que se vale enojarte, llorar, desesperarte pero esos sentimientos debes descargarlos lejos de tu bebé. Hay muchas opciones, aromaterapia, música y no es necesario buscar canciones relajantes, simplemente algo que te guste. Lo más importante es detenerte, tomar un momento para respirar, analizar y buscar entonces la solución.

Hay que administrar el tiempo aunque parezca que el día se va en un abrir y cerrar de ojos. He aprendido que hay tiempo para todo pero, debemos priorizar y siempre la familia debe ser lo principal, no importa si la casa está “patas arriba”, hay que relajarnos y disfrutar a nuestros peques.

 aún sin la presencia física, que sepan que siempre estaremos para ellos, esa seguridad les da armas para afrontar cualquier adversidad en la vida.

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Testimonio de mamá primeriza: Lina y sus tres consejos infalibles

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Hoy te comparto la historia de Lina Salazar, una mamá que desde una manera objetiva, clara y específica te comparte tres acciones a tomar cuando sientas angustia o preocupación por no saber si lo que haces con tu bebé está bien o no.

Sus tres consejos son vitales, así que te recomiendo que los tengas presentes en todo momento, sobre todo en situaciones de caos:

Es verdad. Nadie te prepara para el camino que inicias cuando te enteras de que en tu vientre se desarrolla esa pequeña personita. Empiezas a experimentar todo tipo de emociones y fantaseas con la llegada de tu bebé. Pero cuando lo tienes en tus brazos, el mundo simplemente cambia. Cambia de manera radical y única. Sentirás que conoces el verdadero amor, la mano de Dios en tu vida y la perfección.

Tu bebé ha llegado al mundo y depende de ti. Necesita de ese ángel que lo cuidará por el resto de su vida. Por supuesto que vendrán días y sobretodo, noches difíciles. Te sentirás cansada, agotada por no poder dormir. Angustiada porque es difícil darle el pecho y preocupada por que a pesar de tus intentos ese bebé no para de llorar.   Y ahora ¿Qué hacer?

Primero, pensar que todas las mujeres que son madres, han pasado por estas situaciones. Todas en algún momento han llorado, han sentido angustia y han pasado por un sinnúmero de emociones que ahora tu experimentas. 

Él te necesita más que a nadie en el mundo. Eres su primera maestra, la que con una mirada puede saber como se siente o que le duele, el ángel guardián que se preocupara por hacerlo feliz. La sonrisa de tu bebé, su delicadeza , tu ternura, su inocencia, su fragilidad harán que te conviertas en una heroína y superes cada una de las dificultades que vas encontrando en el camino. Recuerda, no eres la primera ni la última.

Segundo, es muy importante buscar apoyo cuando lo necesitas. Busca el apoyo de tu pareja o de mujeres que sean madres. Ninguna pregunta es tonta, no dudes en pedir consejos cuando lo necesites y aplicar los que te funcionen a tu realidad. En mi caso, tuve el apoyo de un grupo de lactancia del hospital donde dí a luz y aprendí de otras madres que estaban pasando por mi misma situación. También en las actividades y eventos para bebés, puedes encontrar madres, abuelas y profesionales con experiencias similares que pueden convertirse en una ayuda maravillosa.

Tercero, busca un momento para ti. Estarás pensando , ¿Pero a que horas? No se trata de un día de Spa o un día de compras (Aunque si lo puedes hacer, adelante!). Lo importante descansar y encontrar alguna actividad que disfrutes plenamente. El solo hecho de descansar cuando tu bebe descansa o un baño caliente al final del día te harán sentir mejor.

Y por ultimo, 

Disfruta de cada día porque crecen de forma acelerada! Es la experiencia más hermosa y el regalo más especial que Dios te ha podido dar.

Testimonio de mamá primeriza: Gabriela y sus lecciones emocionales

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Esta semana quiero compartirles la historia de Gabriela, una mamá que le dio espacio a su instinto para criar a su bebé y gracias a esa crianza consciente ha logrado superar momentos en los que muchas mamás decaemos cuando hay cansancio, frustración y tristeza. El ir al ritmo de su hija, y no al revés, es lo que le ha permitido a esta mamá avanzar en esta aventura y sus recomendaciones son lecciones que no podemos dejar pasar por alto:

Lecciones de mamáMi nombre es Gabriela Morales, tengo 31 años. Tuve a Isabella, mi primer y única hija hasta el momento, a los 30 años. Ser Madre ha sido la experiencia más enriquecedora y la que me ha presentado mayores retos en toda mi vida. Tengo la bendición y fortuna de dedicarme por completo a mi familia, así que todo el día lo comparto con mi pequeña. Ella tiene actualmente 11 meses, tiempo que hemos compartido al cien por ciento, significando esto que hemos vivido infinidad de momentos hermosos y varios momentos bastante difíciles, emocional y físicamente hablando.

 

Al ser madre de tiempo completo y sobre todo al alimentar a tu bebé exclusivamente con leche materna, modificas varias cosas en tu vida. Lo primero que ocurre es que adaptas tus tiempos a las necesidades de tu bebé, estás disponible al cien por ciento cada vez que tu bebé te requiera y te manejas mentalmente en un estado infantil consciente para poder divertirte con tu pequeño(a). Estas tres cosas que pueden parecer sencillas llegan a ser tan cansadas que provocan en nosotras momentos de frustración, desesperación, enojo, cansancio; lo cual es normal pues somos seres humanos, pero es inaceptable porque una personita inocente e indefensa depende por completo de nosotras.

Recuerdo cuatro momentos en particular, situaciones que he vivido con dificultad desde el nacimiento de mi pequeña hasta el momento:

 

1)      Durante la cuarentena aproximadamente a los quince días de nacida. Después de quince días de temores, inseguridades, llanto, aprendizaje, retos, entre que aprendía a amamantar a mi bebé, a reconocer qué tenía, por qué lloraba, pasan días sin dormir o con sueño intermitente. De noche Isabella lloraba y no quería dormir, la estuve arrullando mucho tiempo sentada sobre una pelota y estaba tranquila pero no cerraba sus ojos. Yo estaba tan cansada que desperté a mi esposo y le dije “Te toca”. Él despertó, la abrazó, comenzó a rebotarla lentamente e Isabella comenzó a llorar desconsolada, por lo que le dije molesta “No me importa qué tengas que hacer, o si tienes que rebotarla altísimo, haz que esa niña se calle y se duerma”.

 

2)      Aproximadamente a los seis meses de nacida. Isabella duerme con nosotros en la cama, y esa noche había dormido bastante mal, había estado muy inquieta, y a las 6:30 AM se despertó muy contenta. Yo le negué la sonrisa, voltee con mi esposo y le dije: “No puedo más, necesito dormir, llévatela”, y comencé a llorar.

 

3)      A los 10 meses se enfermó de gripe y tos. Después de varias noches difíciles comenzó a llorar y no se calmó ni con mi presencia. Yo estaba tan cansada e intolerante que agarré a la niña y se la pasé a su padre diciéndole “Ten, encárgate”. Sin siquiera dirigir una mirada mi hija me salí del cuarto a paso firme tan enojada, cansada, frustrada. Tenía ganas de golpear la pared de la desesperación. Mi pequeña lloró aún más desconsolada cuando me vio partir. Regresé, le dije a mi esposo “Dámela”, la abracé fuerte contra mi pecho y comencé a cantar(le). Todo mi cuerpo, mi mente, mi alma, mi beba, mi esposo y el ambiente en general se fueron tranquilizando con la melodía hasta que Isabella cayó rendida y yo terminé completamente relajada.

4)      A los once meses. Les cuento que Isabella se tranquiliza solo con mi presencia. Hemos intentado que se tranquilice con papá, pero aún no lo logra, y después de tanto intentos ya la verdad todos comprendemos que al llanto nocturno de la beba la mamá responde. Sin embargo cuando estás cansada ves todo con otro cristal. Isabella comenzó a llorar, y mi esposo tranquilamente me dijo “La bebé está llorando”. Yo molesta le contesté “Qué esperas, ve”. Él fue, y como era de esperarse, Isabella siguió llorando. Llegué yo, y simplemente abrazándola todo pasó. Dejó de llorar de inmediato y siguió dormida, acurrucada en mi pecho. Mi esposo me dijo “Mi amor, sé que a veces te frustras, pero comprende que ese lazo de amor, ese vínculo tan fuerte lo tiene solo contigo, porque tú eres su mamá. Ten paciencia y recuerda que solo tú tienes ese privilegio de calmarla y darle seguridad y amor con tu sola presencia de manera tan efectiva. Ve como está tan tranquila, acurrucadita en tu pecho.”

Han sido once meses, casi un año de experiencias, aprendizaje y en este tiempo me han quedado claras sobre todo dos cosas que recomendaría como consejo a otras mamás:

  1. 1.      

    , un día no se mueven, al otro agarran todo, un día apenas se sientan, al otro gatean en turbo, un día no se saben parar y al siguiente ya están corriendo, un día no duermen por la noche y al siguiente duerme cinco horas de corrido, un día nos duele el pecho por amamantar y al siguiente somos expertas, un día morimos de cansancio y al siguiente estamos como nuevas. De lo que un día nos quejamos al día siguiente ya nos olvidamos porque nuestros bebés tienen la capacidad de llevarnos por caminos mágicos de sueños y sonrisas a diario, a cada segundo. Permítanse disfrutar más que sufrir!

 

  1. 2.       Un segundo es suficiente. Si se dan cuenta, cuatro han sido las situaciones negativas significativas que menciono a lo largo de mi experiencia como madre. Podríamos pensar que para casi un año de vida de mi pequeña son cosas sin importancia, pero no, porque es ese segundo en el que perdemos la cabeza en el que podemos llegar a ser capaces de lastimar a nuestros bebés sin querer hacerlo, y entonces no habría vuelta atrás, por eso la importancia de prepararnos física y emocionalmente, de compartir nuestras experiencias con otras mamás, de buscar compañía, descanso, apoyo, de nuestra pareja, de nuestra familia, amigas o incluso de mamás que están pasando por lo mismo que nosotras o que han pasado por ahí hace poco tiempo y pueden ayudarnos, orientarnos, guiarnos.

 

Ser mamá es hermoso! Vivan su maternidad al máximo disfrutando cada segundo de sus pequeños!


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Testimonio de mamá primeriza: Ximena y su lección de vida ante la muerte

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Ximena, una mamá primeriza vivió con su bebé lo que nunca se piensa que le pueda pasar a alguien: Su bebé dejó de respirar por segundos, debido a una falta de maduración en su sistema respiratorio. Su amor incondicional y su instinto materno le demostraron que ser “la mejor mamá” consiste en ser la mejor para su bebé, no para el mundo:

Historia de mamá

Soy Ximena Lombana R, una feliz mamá de un luchador incansable llamado Juan Pablo Castro Lombana desde hace ya 16 meses y esposa de Rafa Castro. 

Nuestra historia con Juanpa, ha sido una historia marcada por retos y miedos desde el mismo instante en que nació. Al minuto de haber nacido mi bebé hizo paro respiratorio, del cual salió rápido, pero al minuto siguiente volvió a hacerlo y desde ese instante no volví a escuchar su llanto… viví segundos de angustia y miré impotente como todos en la sala de partos corrían para salvarle la vida, la siguiente escena fue ver a este ser indefenso, con un sin número de cables en su cuerpo y un tubo en su pequeña boquita.

No tuve la oportunidad de tenerlo en mis brazos como ocurre en todos los partos normales, solo hasta el sexto día de nacido lo pudimos alzar y darle de comer… una experiencia durísima de asimilar, más si se tiene en cuenta que uno como mujer cuenta los días para abrazarlo y besarlo… a mi me toco verlo en la distancia durante seis eternos días y conformarme con rozar su piel con mi dedo índice dentro de una incubadora; luego de esto duramos varios días más en la clínica hasta que por fin nos dieron de alta.

Juanpa salió con oxigeno las 24 horas del día, tiempo que tenía que ir disminuyendo al pasar de los días, se hizo el proceso de destete y por fin llegó el gran día de verlo sin esa cánula que tenía que soportar!!!, felicidad era todo lo que sentía, pero desafortunadamente el 8 de  noviembre de 2012, (cuando tenía exactamente 1 mes y 6 días), mi bebé sin razón alguna, cuando mi mamá y yo nos encontrábamos alistándolo para darle la comida, dejo de respirar y desde ese momento todo fue confusión…. Mi mamá lo levanto con sus brazos y le pedía que respirara, yo… sólo pataleaba, lloraba y le gritaba su nombre, pasó minuto y medio sin que llegara oxigeno a su cerebro, hasta que reaccione en colocarle el oxigeno (el cual estaba programado para ser recogido el 9 de noviembre), en pocas palabras no puedo describir la tristeza, angustia, dolor e impotencia que sentí en ese momento, L.

Nos fuimos para la clínica, donde entre examen y examen después de varios días detectaron que lo que padecía mi hijo es algo llamado apnea del sueño profundo, producto de la falta de madurez del sistema nervioso central (el cual dentro de sus varias funciones es recordarle al cerebro que respire)… es decir que lo que tenía Juanpa era que se le olvidaba respirar; no hay cirugía ni medicamento para curarlo, sólo era cuestión de pasar el tiempo para que madurara el sistema con ayuda de oxigeno. Este olvido de respirar, es lo que produce la muerte súbita del bebé… cosa que afortunadamente no pasó.

Adicional a esto, le encontraron reflujo grado 3 y tenía problemas para respirar, succionar y pasar, es decir que Juanpa se llenaba la boca de leche, pero al momento de pasar… respiraba al tiempo.

Todo esto hizo que me llenara de dudas acerca de si sería capaz o no de enfrentar lo que se venía, si mis fuerzas alcanzarían para el arduo proceso que me esperaba, si mi inexperiencia  de madre primeriza me permitiría ser la “mejor mamá “que  me había propuesto ser desde el momento que me enteré de mi embarazo… sentí que el mundo se me venía encima.

No voy a negar que fue un proceso llamargo y extenuante, duró siete meses, me tocó vivir un encierro horrible, me daba angustia el momento de alimentarlo porque creía que se ahogaría, las noches eran eternas y llenas de constantes desvelos.

El tiempo pasó y Dios nos bendijo con la curación total de nuestro hijo, es un  niño muy inteligente, completamente sano y con ganas de devorarse el mundo!!!

Historia de mamá

El  mejor consejo que le puedo dar a una mamá primeriza que atraviese por una situación como esta es como primera medida es mantener la calma, respirar profundo y no desfallecer… aunque sienta que el mundo se le viene encima… las cosas pasan y todo aquello que un día fue sufrimiento y dolor, simplemente será un recuerdo y tendrá la satisfacción de haber superado todo aquello que un día lo vio como un imposible. 

Testimonió de mamá primeriza: Vanessa y sus emociones encontradas

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Este es la historia de Vanesa, una actriz colombiana radicada en México hace un par de años, quien ante su lucha permanente por cuidar de su cuerpo (porque al fin a al cabo es su herramienta de trabajo), se encontró de pronto en una lucha emocional interna que la llenó de dudas, ansiedad, y desesperación.  Su historia de mamá primeriza real es un ejemplo de la necesidad que tenemos las madres de prepararnos emocionalmente antes de la llegada de nuestros hijos:

 

Tengo un hermoso hijo de un año ya larguito y confieso que a su lado descubrí cosas de mí que antes ignoraba.

Comenzaré por contarles que me dedico al arte, soy actriz radicada en México y este oficio ha sido mi manera grata de vivir y cumplir con las responsabilidades diarias. Mi esposo y yo decidimos tener’ bebé después de casi 5 años de estar juntos, los dos sentimos en un momento que ya era necesario llenar nuestra casa con un miembro más, hacer crecer nuestro hogar.

La búsqueda afortunadamente no fue para nada larga, fue como si él estuviera esperando atento el momento en que tomáramos la decisión para lanzarse con toda y el embarazo fue hermoso, tranquilo, consentido, muy pocos o casi ningún inconveniente, todo perfecto hasta que el día finalmente llegó: 14 de febrero, una fecha hermosa, llena de amor y sentimientos lindos, una fecha en la que empezamos a darnos cuenta de que aunque habíamos deseado fervientemente convertirnos en padres, la vida no volvería a ser igual y definitivamente no estábamos preparados para esto.

La alegría que sentí en el momento en que mi hijo lloró al salir de mi vientre fue desplazada en parte por el miedo, el terror de caer en cuenta de la inmensa responsabilidad que estábamos adquiriendo… en ocasiones me sentí culpable por sentirme cansada, incomprendida, tenía la necesidad de pedir un tiempo fuera y volver al menos por un instante a mi antigua vida pero esto resultaba prácticamente imposible.

Intentaba sonreír ante cada una de las dificultades que se presentaban en el día a día (el cambio de pañales, la lactancia, el cansancio, los consejos inoportunos) pero en ocasiones me sentía falsa porque lo único que quería era entenderme con mi bebé, él y yo, mi esposo y yo, nosotros tres, y callar los consejos no pedidos, las críticas y hasta las burlas de las visitas.

A todo esto se sumó mi cambio físico, tal vez no fue tan drástica, pero si empezó a obsesionarme el tema del peso, me avergonzaba verme en el espejo y los reflejos de las vitrinas, y callaban esas voces de crítica en mi cabeza con el sentimiento de gratitud e infinito amor que iba creciendo hacia mi hijo.

Empecé mi relato contando que soy actriz porque tal vez no es conocido por todo el manejo de nuestros tiempos como actores y la aceptación de nuestra apariencia para poder conseguir (no siempre) trabajo.

Tal vez fue ese el mayor golpe contra el muro que me di: darme cuenta de que combinar los espacios artísticos con la crianza no resultaba para nada fácil. Así que empecé a rechazar propuestas de trabajo, por diversas razones: viajes largos, trabajo nocturno, jornadas extenuantes de ensayo, etc., y empecé a llenarme de miedo porque pensaba que la vida laboral que con tanto esmero había construido se iba a desboronar frente a mí.

Afortunadamente el padre de mi hijo también, también actor, entiende el ‘desorden’ de mis horarios y la importancia de mantenerse vigente en esta profesión, así que conté con todo el apoyo que pudo darme para que yo continuara con lo que más podía en mi oficio. Pero para él tampoco resultó fácil.

El gran esmero que pusimos él y yo en tener la lactancia como uno de nuestros mayores propósitos como padres primerizos, hizo que nuestro amado hijo estuviera totalmente apegado a mi pecho, y hacía tortuosas para él las jornadas largas en las que debía ausentarme por alguna función o un ensayo.

La vida empezó a complicársenos y no sabíamos como afrontarla. Nadie nos habló de esto, y aunque en parte lo presentíamos puedo asegurar que pensamos erróneamente que llegado el momento nosotros lo sabríamos controlar, pero no fue así.

Llegó un momento en que el caos se apoderó de nuestro amoroso y bohemio hogar, los sentimientos de rechazo a mi nuevo cuerpo, la ignorancia (a pesar de haber leído cuanto libro de maternidad cayó en mis manos) frente a los cuidados de mi bebé, su llanto desesperado ante mis largas ausencias, la impotencia de mi esposo ante los gritos de bebé, las palabras y consejos no pedidos, las ganas de salir corriendo para tener al menos un instante de tranquilidad, hicieron que todo colapsara y que viéramos como única salida separarnos para volver a empezar.

El momento más difícil de mi vida, la primera gran crisis en mi matrimonio llegó como consecuencia de la bendición más grande de nuestras vidas. Ahora ha pasado el tiempo, siento que poco a poco fuimos agarrándole el ritmo a todo, las comidas, las noches, nuestro espacio juntos (aunque aún es limitado), la educación de nuestro hijo… y pienso que vamos reconstruyendo poco a poco esa parte que se derrumbó en nuestra vida juntos.

Lo gracioso es que lo que detonó este momento difícil fue la llegada de nuestro bebé, y fue precisamente su llegada la que nos ha hecho más fuertes, e indiscutiblemente su sonrisa y sus ocurrencias diarias las que nos hacen sanar y luchar por reconstruirnos como pareja y como hogar.

Si tuviera la oportunidad de volver el tiempo atrás, pienso que antes de iniciar la búsqueda de bebé le preguntaría a mi compañero, y me preguntaría a mí misma si ya me siento realizada en aspectos que tal vez después de la llegada de un hijo resulten difíciles de alcanzar como viajes o estudio, y me gustaría consultar experiencias de padres primerizos (experiencias reales, no las que nos traen los libros o folletos que hablan de maternidades perfectas) para prepararnos un poco más y debatir como pareja la manera como solucionaríamos todo, para al menos tener una vaga idea de la reacción del otro frente a lo que enfrentaríamos como padres.

Haría todo para evitar desencuentros y fortalecer nuestra unión esperando que sea lo suficientemente poderosa para recibir el hermoso regalo del universo que es un hijo.

Lo más importante: saldría más con mi esposo, a bailar, a tomar, viajaría con él a lugares insospechados, vería más películas, amanecería con él en otras tierras y llenaría nuestra vida juntos de múltiples recuerdos divertidos con la esperanza de que sean los suficientes para traerlos a colación y sentirlos aún entre nosotros mientras el tiempo que dure acomodarnos a nuestra nueva vida.

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5 Tips para controlar tus emociones en momentos de estrés

By: Nathan Jones
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No podemos negar que un bebé trae una inmensa felicidad al hogar. Sin embargo, tampoco podemos ignorar que esa felicidad viene acompañada de nuevos estilos de vida, ajustes, novedades y un sin número de situaciones en las cuales no estaremos preparados por más cursos y teoría que hayamos recibido al respecto.

Las emociones, positivas y negativas comenzarán a fluir con naturalidad, y antes de caer en la depresión, el desespero y la frustración, te comparto estos tips para controlar tus emociones en momentos de estrés:

1. Balasana: La postura de yoga del niño. Cuando te sientas agotada o a punto de llorar, deja a tu bebé al cuidado de alguien más en casa o si estás sola déjalo en un lugar seguro como una colchoneta en el piso, (esto no tomará más de 5 minutos). Ubica un espacio donde puedas realizar esta posición que te permitirá recibir más y mejor oxígeno. Increíblemente este nuevo aire te permitirá tomar una nueva perspectiva de la situación y reactivarte para seguir adelante. ¡Animo mamá, podemos lograrlo! Aquí te explican en detalle cómo hacer la postura de Balasana.

2. Compara tus manos con las de tu bebé: ¿Ves lo pequeñas que son? Te necesita y cuenta contigo para salir adelante, así que por un día más conviértete en esa súper heroína, toma aire y recuerda que en este mundo hay alguien que te ama más que la vida misma: tu hijo!

3. Canta a pesar del llanto. Habrá momentos en que el llanto de tu bebé te angustie, principalmente porque no sabes la razón de su molestia. Mientras lo atiendes y revisas las posibles razones (sueño, hambre, cambio de pañal, son siempre las primeras cosas por revisar), canta en voz alta. No le estás cantando a tu bebé, te estás cantando a ti. Es una manera de auto controlar tu emoción y actuar rápidamente pero sin angustia para ayudar a tu bebé. Si no recuerdas la letra la canción también sirve tararear, no importa el ritmo o el tipo de canción que sea. Canta. Recuerda que eres un espejo emocional para tu bebé. Si mamá permanece en calma, bebé pronto encontrará de nuevo su tranquilidad.

4. Fluye con el tiempo. Aunque antes de tu bebé hayas sido la más rápido del Oeste y te hayas caracterizado por hacer todo muy rápido, es momento de irnos en slow motion. Tómate tu tiempo. Cada cosa necesita un espacio y un tiempo. Si estas atendiendo a tu bebé enfócate en eso. Lo demás puede esperar. Si estas descansando mientras tu bebé duerme, aprovecha ese momento del día. No te sientas mal si la casa no está limpia o si hay pendientes del trabajo. Tu bebé te necesita 100% despierta, activa y con los cinco sentidos funcionando, así que acostúmbrate a ir al ritmo de tu bebé. Él es quien marcará tu pauta.

5. Resetea tu día. En términos emocionales, vivir en el pasado o en el futuro es un desgaste que no vale la pena intentar. Lo que importa es el ahora, el instante, el HOY con tu bebé. Si tuviste un mal día por el agotamiento, porque no dormiste lo suficiente, porque no comiste bien o simplemente porque te levantaste de mal humor, regresa a la cama y resetea tu mente de las emociones. Cada día es un día nuevo que está listo para ser estrenado, así que un nuevo día, es una nueva emoción y una nueva oportunidad para aprender de y con tu bebé!

Vamos aprendiendo a controlar las emociones. Esto nos permitirá ser mejores madres y mejores seres día a día 😉

¿Algún otro tip para controlar las emociones en momentos de estrés que quieras compartir?