¡Mamá no quiero desayunar!  – Checklist para un desayuno irresistible :)

Cheerios

El otro día estaba con mi hija en una plaza comercial y fuimos a un brincolín para que hiciera algo de ejercicio. Este trampolín me llamó la atención.  Los niños tenían que escalar solamente apoyados por sus brazos y piernas y deslizarse como recompensa luego de llegar a la cima.

Mientras la veía divertirse y con cara de victoria al llegar a la cima y deslizarse radiante de alegría, me percaté de una niña a su lado que estaba en problemas.  No tenía más de 6 años y sus movimientos estaban absolutamente limitados por el tamaño de su cuerpo.  Su mamá tuvo que entrar al trampolín y ayudarla a “desenredarse” porque no logró alcanzar nunca sus pies con sus manos.

6 años y era una niña obesa. Oficialmente obesa y con múltiples posibilidades de tener una enfermedad crónica a muy temprana edad.

Es difícil no quedarse reflexionando sobre las razones por las cuales esta pequeña a tan corta edad hacía parte de los indicadores de obesidad infantil en México. ¿Quién es el responsable de su condición actual? ¿Por qué una niña es obesa? ¿Qué hace y qué come durante el día?

Mira lo que encontré:

desayunar

Es claro entonces que el desayuno NO puede ser una opción para nuestros hijos (por mas respetuosos que seamos en su proceso de formación).  Hay cosas con las que no podemos negociar y definitivamente el desayuno es una de ellas.

#Mamaintegral, Si lo que te preocupa es que no tienes tiempo, no eres lo suficientemente creativa, o no logras motivar a tus hijos en la mañana antes de salir al colegio, considera incluir en tu menú un desayuno ideal.

desayuno ideal

Ahora que ya sabes qué incluir en tu desayuno ideal, te comparto el checklist para asegurarte que tus desayunos sea irresistibles:

  • Busca que los alimentos sean frescos y de vario colores para que se vean y estén más apetitosos.
  • Cuando haya tiempo, deja que tu hijo participe en la preparación de la comida.  Esto mejorará sus hábitos.
  • Busca que la presentación de los platillos sea atractiva.
  • Permite y motiva que pruebe nuevos alimentos, aún cuando al principio rechace algunos de ellos.
  • El buen ejemplo comienza en casa.  Come alimentos saludables y coman al mismo tiempo.

Te invito a que consultes más información sobre los buenos hábitos en el desayuno aquí.

Mi último tip: Cuando una familia desayuna unida, permanece unida :).

Aprovecha esa hora del día para motivar a tu pequeño, desearle un excelente día y recordar que lo amas con intensidad.

¿Desayunó tu familia hoy?

5 Razones por la cuales vale la pena superar el cansancio de mamá primeriza

5 Razones por la cuales vale la pena superar el cansancio de mamá primeriza

5 Razones por la cuales vale la pena superar el cansancio de mamá primeriza

 

A propósito de la victoria de Nairo Quintana, un compatriota colombiano en el Giro de Italia, recordé las razones por las cuales vale la pena superar el cansancio y seguir adelante, en busca de la victoria. Aquí te lo comparto:

  1. La gratificación. Cada vez que das “un poco más de ti”, parecería que el mundo confabula a tu favor para ver los gratos resultados. Un paso más de tu parte puede significar una lágrima menos de tu bebé, un dolor reducido, una sonrisa sincera. Todo lo que hagas por tu bebé será siempre gratificante porque su mirada, sus sonrisas y sus brazos son sinceros y salen desde lo más profundo de su corazón.
  1. Lecciones aprendidas. Si tu bebé ya gatea o camina, notarás que un ser incansable. No se rinde hasta lograr su objetivo (subir una silla, llegar al otro lado de la habitación, empinarse hasta alcanzar su juguete favorito, o simplemente señalar con sus pequeñas manos ese objeto que quiere que le alcances). Solo hasta que logra lo que se propone se sienta a descansar y disfrutar de su “vitoria”. Mucho que aprender de tu maestro, ¿no lo crees? 😉
  2. Mantenerte enfocada. El cansancio puede ser considerado un estado mental (y por supuesto físico). Es normal sentirse agotada por las diarias actividades y tiempo que demanda nuestros bebés. Lo que no es normal es permanecer en estado de agotamiento. Si te mantienes enfocada en recordar que tu bebé te necesita para salir adelante y cuenta solamente con tu ayuda, sentirás que esos pocos minutos (a veces segundos), en los que logras sentarte en una silla o una cama para tomar aire, es suficiente para recargar baterías y continuar enfocándote a ayudar a tu bebé a descubrir el mundo. Si de algo de te sirve, mira el tamaño de las manos de tu bebé y compáralas con las tuyas. Definitivamente te necesita para que camines a su lado 😉
  3. La victoria está al final del camino. ¿Cómo piensas que será tu bebé dentro de 5 años? Las acciones que realices hoy serán determinantes para ayudar a formar esa personita que pronto hablará, caminará y opinará. Estas acciones podrán resultar agotadoras y demandantes. Sin embargo lo que cuenta es el resultado. Pensar a largo plazo nos recuerda que el cansancio es solo un momento muy corto comparado con la personita que pronto caminará a tu lado y verá el mundo con sus propios ojos.
  4. Retarnos a ser mejores padres cada día. El cansancio mide nuestros niveles de tolerancia. Nos indicada hasta cuándo y cuánto podemos lidiar con esta situación. Estas lecciones, más allá de frustrarnos y bloquearnos, deben ser tomadas como información de utilidad para saber cómo actuar en situaciones similares cuando vuelvan a suceder. De esta manera, poco a poco, ampliamos nuestros niveles de tolerancia y nos permitimos aprender junto a nuestros hijos.

¿Algunas otras razones por las cuales vale la pena superar el cansancio de mamá primeriza que quieras compartir?

Testimonio de mamá primeriza: Natali y sus dobles experiencias acerca del disfrute de los hijos.

Header testimonios

natali2

Esta semana te comparto la historia de Natali Dávalos, una mamá que volvió a ser mamá primeriza luego de 10 años, después de la llegada de su segunda bebé. Sus experiencias han sido diferentes con cada una de sus hijas, pero las lecciones sobre cómo disfrutar de los hijos, es algo que solo cambia para reforzarse con el tiempo:

Se podría decir que he sido madre primeriza dos veces. Pensarán que es una incongruencia pero realmente me siento así. Mi primera hija nació cuando yo apenas tenía 20 años. A pesar de mi corta edad fue un embarazo muy deseado aunque inesperado; mi esposo no cabía de emoción cuando nos enteramos que Ximena venía en camino.

Yo en cambio estaba asustada, ¿Qué iba a hacer? Aún no terminaba mi carrera, no tenía trabajo, y era una realidad que ahora veo simple. El verdadero reto comenzó cuando tuve en mis brazos a ese hermoso ser. El miedo y la incertidumbre se apoderaron poco a poco de mí, ¿Qué hacer para que mi hija fuera una niña sana y feliz? ¿Cómo ayudarla a tener una súper personalidad?

La primer noche en casa, Ximena lloraba sin control y yo junto a ella, la abrazaba, caminaba con ella se la pasaba a mi esposo y viceversa. Cuando por fin se dormía y la ponía en su moisés no pasaban 5 minutos para que comenzara a llorar. Sabíamos que eran pocas las razones por las que un bebé llora: pañal sucio, hambre, sueño, dolor o frío. Finalmente descubrimos que el frío podía ser el único culpable, así que la acostamos en medio de nosotros y el silencio se hizo presente. Esa fue de las únicas noches “difíciles” que tuvimos durante sus primeros meses de vida. Mi hija fue una bebé tranquila que dormía bastante bien durante la noche.

Sé que muchos expertos dicen que es importante que el bebé tenga su propio espacio, que comencemos desde temprana edad con la independencia pero por experiencia propia les aseguro que no les afecta absolutamente en nada el que duerma con papá y mamá, mi hija (ahora de 10 años) es independiente y muy segura de sí misma, claro que la fórmula no es solo dormir con los papás, pero ese lazo me parece que fue muy importante.

Durante sus primeros meses yo seguía con miedos, me despertaba varias veces por la noche para vigilar que siguiera respirando, por cualquier cosa aún la más insignificante corría con el pediatra. Mi esposo en cambio me decía “relájate no le pasa nada.

Cuando tenía cerca de un año, Ximena se metió un frijol en la nariz. Salí corriendo con la niña en brazos para buscar un pediatra, cuando mi esposo me detuvo, tomó a la niña en sus brazos, le tapó un orificio de la nariz y le dijo suénate. Acto seguido el frijol salió. Me di cuenta que el miedo se estaba apoderando de mí y más que ayudar solo gastaba tiempo y angustiaba a la pequeña, así que decidí cambiar. Primero pensar y analizar antes de salir corriendo o gritar. Mi vida entonces se ha vuelto más relajada y estoy segura que la de mi peque también.

Diez años más tarde después de mucho buscarla llegó Marley, nuestra segunda bebé. Esta vez la vida me encontraba más madura, con un buen trabajo aunque debo reconocer que conservé algo de miedo, esta vez no era mayor o menor solo diferente. El único temor que conservo es saber si mi hija respira mientras duerme.

¿Qué ha sido diferente?

Con Ximena aprendí a ser más relajada, con Marley estoy más aprensiva, incluso creo que de repente regreso a ese mal hábito que creí superar de la sobreprotección. Creo que tengo que trabajar en ello.

Ahora hay muchas cosas que no conocí cuando mi Ximena era pequeña. Por ejemplo, ahora soy feliz usando un rebozo, con Xime no lo hice, aunque mi abuela y mi madre sí, como era una pequeña con un excelente peso era difícil cargarla así que el rebozo era una gran solución. Ahora entiendo porque ella se sentía tan tranquila, seguramente el latido del corazón de la abuela y bisabuela la hacían saber que ahí estaba protegida y nada le pasaría. Espero transmitirle esa misma seguridad a Marley, además justo en este momento entiendo ese dicho de “los años no pasan en vano” 10 años después encuentro dolores de espalda y mayor cansancio así que el rebozo es un gran amigo 😉

Reflexionando un poco, veo que lo que mi abuela platicaba de cómo cuidaba a sus hijos poco a poco regresa y es que seguro algo hacían bien ya que no había niños con alergia al mundo. Jugaban felices con tierra, la leche materna era una obligación no por 6 meses, pasaban incluso años y si no toleraban la leche había agua de arroz y otros remedios; usaban pañales de tela así que incluso contaminaban menos; cargaban a sus hijos en rebozo, entre otros. Ahora tenemos esos mismos instrumentos solo modernizados: tenemos pañales ecológicos de tela que podemos lavar en máquina, rebozos de diferentes colores y estilos incluso con bolsa incluida.

Regresando un poco a mi experiencia con Marley, quiero platicarles una situación difícil que viví, ella dormía muy bien durante las noches, por lo que me permitía descansar, hasta un día que comenzó a despertar a las 3:00 am y no se dormía hasta las 6:00 o 7:00 am, no lloraba solo estaba despierta, al pasar de los días el cansancio hizo mella en mí y el solo pensar que en cuanto dieran las 3 se despertaría me provocaba ira, al grado de que me ponía a llorar mientras la traía abrazada tratando de dormirla. Estaba en exceso intolerante, debo confesar que mi desesperación nocturna fue tal que pensé en darle unas nalgadas, pensaba que la vieja escuela podría funcionar, pero tranquilas, no, no lo hice.

Sus ojos me hacían recordar que ella también quería dormir pero algo no estaba bien y se sentía igual de desesperada que yo, así que solo respiré y empecé a platicar con ella, le dije que entendía su cansancio y que yo quería ayudarla pero no sabía cómo, que me iba a relajar para evitar transmitirle esa molestia a ella pero que necesitaba que me ayudara a entender que pasaba. En sus ojos parecía entender lo que yo le decía, le di de comer y ese día se durmió antes de las 6.

Al llevarla al pediatra me dijo que al parecer eran cólicos y platicando con otras mamás me dijeron que eso les había sucedido con alguno de sus hijos y que solo era una etapa que superaban pronto y efectivamente a los pocos días simplemente desapareció y regresó a su rutina normal.

Una vez más me di cuenta que es fácil perder la cabeza, yo sentía culpa por estar enojada y por la poca tolerancia que tenía ante la situación, en esos momentos una mirada, una sonrisa, incluso una imagen o una canción es lo que ayuda a detenerte y entender que debes cambiar la estrategia, que se vale enojarte, llorar, desesperarte pero esos sentimientos debes descargarlos lejos de tu bebé. Hay muchas opciones, aromaterapia, música y no es necesario buscar canciones relajantes, simplemente algo que te guste. Lo más importante es detenerte, tomar un momento para respirar, analizar y buscar entonces la solución.

Hay que administrar el tiempo aunque parezca que el día se va en un abrir y cerrar de ojos. He aprendido que hay tiempo para todo pero, debemos priorizar y siempre la familia debe ser lo principal, no importa si la casa está “patas arriba”, hay que relajarnos y disfrutar a nuestros peques.

 aún sin la presencia física, que sepan que siempre estaremos para ellos, esa seguridad les da armas para afrontar cualquier adversidad en la vida.

natali

Testimonio de mamá primeriza: Lina y sus tres consejos infalibles

Header testimonios

monio de mamá primeriza

Hoy te comparto la historia de Lina Salazar, una mamá que desde una manera objetiva, clara y específica te comparte tres acciones a tomar cuando sientas angustia o preocupación por no saber si lo que haces con tu bebé está bien o no.

Sus tres consejos son vitales, así que te recomiendo que los tengas presentes en todo momento, sobre todo en situaciones de caos:

Es verdad. Nadie te prepara para el camino que inicias cuando te enteras de que en tu vientre se desarrolla esa pequeña personita. Empiezas a experimentar todo tipo de emociones y fantaseas con la llegada de tu bebé. Pero cuando lo tienes en tus brazos, el mundo simplemente cambia. Cambia de manera radical y única. Sentirás que conoces el verdadero amor, la mano de Dios en tu vida y la perfección.

Tu bebé ha llegado al mundo y depende de ti. Necesita de ese ángel que lo cuidará por el resto de su vida. Por supuesto que vendrán días y sobretodo, noches difíciles. Te sentirás cansada, agotada por no poder dormir. Angustiada porque es difícil darle el pecho y preocupada por que a pesar de tus intentos ese bebé no para de llorar.   Y ahora ¿Qué hacer?

Primero, pensar que todas las mujeres que son madres, han pasado por estas situaciones. Todas en algún momento han llorado, han sentido angustia y han pasado por un sinnúmero de emociones que ahora tu experimentas. 

Él te necesita más que a nadie en el mundo. Eres su primera maestra, la que con una mirada puede saber como se siente o que le duele, el ángel guardián que se preocupara por hacerlo feliz. La sonrisa de tu bebé, su delicadeza , tu ternura, su inocencia, su fragilidad harán que te conviertas en una heroína y superes cada una de las dificultades que vas encontrando en el camino. Recuerda, no eres la primera ni la última.

Segundo, es muy importante buscar apoyo cuando lo necesitas. Busca el apoyo de tu pareja o de mujeres que sean madres. Ninguna pregunta es tonta, no dudes en pedir consejos cuando lo necesites y aplicar los que te funcionen a tu realidad. En mi caso, tuve el apoyo de un grupo de lactancia del hospital donde dí a luz y aprendí de otras madres que estaban pasando por mi misma situación. También en las actividades y eventos para bebés, puedes encontrar madres, abuelas y profesionales con experiencias similares que pueden convertirse en una ayuda maravillosa.

Tercero, busca un momento para ti. Estarás pensando , ¿Pero a que horas? No se trata de un día de Spa o un día de compras (Aunque si lo puedes hacer, adelante!). Lo importante descansar y encontrar alguna actividad que disfrutes plenamente. El solo hecho de descansar cuando tu bebe descansa o un baño caliente al final del día te harán sentir mejor.

Y por ultimo, 

Disfruta de cada día porque crecen de forma acelerada! Es la experiencia más hermosa y el regalo más especial que Dios te ha podido dar.

Hoy no celebro mi cumpleaños.

35 añosHe vivido 35 años. Tres décadas y medio. 12775 días.

Nada de eso se compara con mis últimos dos años. 24 meses. 730 días. Ese fue el momento que descubrí que respirabas dentro de mí y mi corazón ahora y siempre te pertenecerían.

Cumplir en una fecha en particular dejó de tener importancia desde el primero día que te sostuve en mis brazos.

El tiempo entonces dejó de existir.

Ahora solo pienso, respiro y siento en ti.

Quiero llenarme de muchos años para seguir a tu lado redescubriendo el mundo, admirando tu manera gentil y dulce de percibir la vida, convirtiéndome en tu cómplice de aprendizajes, juegos y aventuras y que con tu suave voz continúes regalándome esas dos sílabas que cambiaron mi mundo: MAMÁ.

Hoy no celebro mi cumpleaños, celebro la dicha de tenerte a mi lado, porque he vivido 35 años, pero he redescubierto la vida en los últimos 18 meses.

¡Felices casi 18 meses hija mía!

¡Por la vida, nuestra vida! 😀

 

Testimonio de mamá: Lucía y su lactancia

Header testimonios

Inaguro esta sección de Historias de mamás primerizas, compartíendoles la historia de Lucia, una bella mamá que superó los mitos de la lactancia y decidió seguir adelante con su meta:  Alimentar a su bebé con leche materna.

Historias de mamá

Soy  Lucia Andre y tengo 25 años. Soy  madre por primera vez de una hermosa bebé llamada Victoria Marie. Es la luz de mi vida.

 Victoria nació el 6 de enero del 2014 en una tormenta de nieve al norte de Estados Unidos.

El día del parto estaba lista para recibirla pero ella se sentía tan bien mi vientre que decidió nacer por cesarea. Pasaron 24 horas después de que mi fuente rompió y dilate solo 3cms, por ello los doctores decidieron hacer la operación ya que sin líquido amniótico le podía faltar la respiración y el riesgo de una infección era grande.

 Al fin la tuve en mis brazos, peso 7libras y 4 onzas. 

 Siempre me he caracterizado por ser una mujer activa y con buen estado físico, por eso  decidí amamantar a mi bebé, además de que es el momento que tenemos más intimo para estar juntas, desarrollar nuestros lazos más profundos de mamá e hija y alimentar a mi hija con la mejor comida que puede recibir.

 Al segundo día de nacida mi hija, empecé a sentir un dolor insoportable en mis senos, como agujas pinchándome desde adentro, cada vez que Victoria succionaba el dolor se incrementaba más.

 

Fue una noche muy fuerte para mí, la frustración fue el principal sentimiento negativo que tuve, sentir que no podía amamantar a mi hija por el dolor tan impresionante que sentía. Mi busto creció de manera absurda acompañado por el fuerte dolor. Lloré toda la noche, pensé que no tendría la capacidad para darle de comer a mi hija y que tenía que recurrir a la leche en polvo. 

Consulté con algunas personas alrededor y me decían que lo más probable es que mi hija no estuviera recibiendo nada de leche, que podría estar con hambre, que de pronto mi cuerpo no estaba habilitado para hacer leche materna y que lo mejor era  que empezara a preparar teteros con formula.

Me decían que una amiga de ellos por dos meses intento darle leche materna a su hijo y que el niño nunca se alimento lo suficiente.

Todas estas palabras me hacían sentir la peor mama del mundo.

 Los consejos de las personas que lo rodean a uno vienen con la mejor intensión pero a veces son demasiado innecesarios, vacios y llenos de suposiciones.

Durante el embarazo tome clases de cómo amamantar bebés, y recordé que las profesoras siempre nos decían que llamáramos en caso de que necesitáramos ayuda o fuéramos al lugar donde tomamos las clases.

Así fue. Al siguiente día mi esposo y yo fuimos al centro de ayuda, me entendieron inmediatamente. El asombro de la mujer encargada fue obvio, mis senos estaban tornándose color rojo. Como diagnostico ella dijo que estaba propensa a una mastitis. No sentía fiebre pero estaba muy próxima a tenerla. Me explicó que es el mismo caso cuando por un día no vamos al baño a hacer necesidades fisiológicas, nuestro cuerpo comienza a intoxicarse por dentro a falta de evacuación.

Pasa lo mismo con la leche materna, ella dijo “somos productoras no bancos de almacenamiento”. Inmediatamente fue a buscar una bomba de succión, era muy doloroso al principio pero relajante al final. Extraje tres onzas de calostro de un solo busto con 30 segundos se succión.

 El paso a seguir fue enseñarme como amamantar a Victoria. Para ello usamos una almohada especial en forma de semicírculo donde la niña se recostó y succionó con mayor comodidad.

 Aprendí muchas técnicas, posiciones y la verdadera forma de amamantar a mi bebé. De igual manera me dio una bomba extractora, un brasier adaptable, una blusa, una crema para pezones, almohadillas para poner debajo del brasier, guías para leer en caso de tener más dudas y sabios consejos. Fue muy emocionante recibir tanta ayuda. 

 Ahora sé que produzco mas leche de la que mi hija puede tomar así que a diario extraigo leche y la congelo para el futuro cuando empiece a trabajar. Pero tengo la certeza de que mi hija se está alimentando de mí y recibe todos los nutrientes que necesita.

 

Historias de mamá

 Crece linda y saludable. 

 Gracias a Dios cuento con mi mamá en casa la cual es una ayuda increíble. Ella será quien este con Victoria en los ratos de mi ausencia y tenemos sufriente leche.

 De esta primeriza experiencia aprendí que la mejor ayuda que puedo recibir es de profesionales, que los consejos de los más allegados pueden ser con mucho amor pero sin conocimientos  nos pueden hacer cometer muchos errores.

 Cualquier duda que tengas sobre la lactancia, lo mejor es consultar con un especialista. Por pequeña que sea, ellos saben que somos primerizas y siempre tendrán la paciencia y la disposición para atendernos.

 

 http://forms.aweber.com/form/37/621745037.htm