¡Mamá no quiero desayunar!  – Checklist para un desayuno irresistible :)

Cheerios

El otro día estaba con mi hija en una plaza comercial y fuimos a un brincolín para que hiciera algo de ejercicio. Este trampolín me llamó la atención.  Los niños tenían que escalar solamente apoyados por sus brazos y piernas y deslizarse como recompensa luego de llegar a la cima.

Mientras la veía divertirse y con cara de victoria al llegar a la cima y deslizarse radiante de alegría, me percaté de una niña a su lado que estaba en problemas.  No tenía más de 6 años y sus movimientos estaban absolutamente limitados por el tamaño de su cuerpo.  Su mamá tuvo que entrar al trampolín y ayudarla a “desenredarse” porque no logró alcanzar nunca sus pies con sus manos.

6 años y era una niña obesa. Oficialmente obesa y con múltiples posibilidades de tener una enfermedad crónica a muy temprana edad.

Es difícil no quedarse reflexionando sobre las razones por las cuales esta pequeña a tan corta edad hacía parte de los indicadores de obesidad infantil en México. ¿Quién es el responsable de su condición actual? ¿Por qué una niña es obesa? ¿Qué hace y qué come durante el día?

Mira lo que encontré:

desayunar

Es claro entonces que el desayuno NO puede ser una opción para nuestros hijos (por mas respetuosos que seamos en su proceso de formación).  Hay cosas con las que no podemos negociar y definitivamente el desayuno es una de ellas.

#Mamaintegral, Si lo que te preocupa es que no tienes tiempo, no eres lo suficientemente creativa, o no logras motivar a tus hijos en la mañana antes de salir al colegio, considera incluir en tu menú un desayuno ideal.

desayuno ideal

Ahora que ya sabes qué incluir en tu desayuno ideal, te comparto el checklist para asegurarte que tus desayunos sea irresistibles:

  • Busca que los alimentos sean frescos y de vario colores para que se vean y estén más apetitosos.
  • Cuando haya tiempo, deja que tu hijo participe en la preparación de la comida.  Esto mejorará sus hábitos.
  • Busca que la presentación de los platillos sea atractiva.
  • Permite y motiva que pruebe nuevos alimentos, aún cuando al principio rechace algunos de ellos.
  • El buen ejemplo comienza en casa.  Come alimentos saludables y coman al mismo tiempo.

Te invito a que consultes más información sobre los buenos hábitos en el desayuno aquí.

Mi último tip: Cuando una familia desayuna unida, permanece unida :).

Aprovecha esa hora del día para motivar a tu pequeño, desearle un excelente día y recordar que lo amas con intensidad.

¿Desayunó tu familia hoy?

La Lactancia Infinita

comparto

expiration lactanciaCon mi pequeña Bianca siempre pensé que llevaríamos la lactancia hasta que ELLA decidiera destetarse.

“La vas a llevar pegada hasta que cumpla los 15”. “Ella no va a querer dejar la teta nunca”. “Le estas creando problemas psicológicos, ella ya no es una bebé”. “No es correcto que le des mas leche de mamá”.

Esta decisión llegó así, sin avisar, sin programar, sin ponerle fecha de caducidad. Bianca concluyó su lactancia materna luego de 2 años y 10 meses y aun después de 2 meses de haber cerrado esa etapa, siento nostalgia por ese momento.

Y me encuentro entonces con iniciativas como esta: La Lactancia Infinita.

Una iniciativa de una grandiosa fotógrafa que decidió enfocar su lente hacia esos momentos únicos, cercanos, íntimos, y naturales que suceden, cuando el pudor, el temor, la vergüenza y el “qué dirán” es superado por el la entrega absoluta y el desborde de amor de una madre hacia su hijo en el momento de lactar.

Te invito a que visites conozcas la exposición: La Lactancia Infinita y te maravilles con esos instantes que para los ojos de muchos son descabellantes, pero para otros, como nosotras mamás lactantes, nos llenan el corazón de momentos gratos que no volverán.

Mi humilde consejo hoy para ti: Permite que tu pequeño tome partido en la decisión sobre cuándo dejar la teta. Supera todos los obstáculos y atesora esos momentos. A mi el obstáculo del cansancio me venció.  No permitas que nada ni nadie te lleve a tomar una decisión apresurada.

Esta es una decisión entre tu pequeño y tu.

¡Así recibimos la primavera!

canasta

Nada como reunirnos con un buen equipo de mamás comprometidas y preparar algo lindo para nuestros hijos!

En mi libro “Querida Mamá Cansada” (si no lo has conseguido te regalo una copia aquí), hablo sobre la importancia para mamá de rodearse de otras mamás con hijos de edades similares para compartir esta aventura de la maternidad y sentirnos acompañadas en este bello proceso.

Bueno, desde hace ya un tiempo hemos creado un grupo bellísimo de mamás con hijas (todas ellas niñas), y hemos abierto espacios de manera natural para nuestras hijas y para nosotras mismas.

Y hoy quiero compartirte una de nuestras últimas aventuras: Día de la Primavera!

Esto fue lo que hicimos:
1. Nos reunimos en casa de una de ellas.

casa de mamá

2. Llevamos a nuestras pequeñas disfrazadas de animalitos de la primavera.

animalitos
3. Escondimos algunos huevos de chocolate para que ellas los buscaran.

Huevos de pascua
4. Les contamos un cuento corto del Conejo de Pascua (porque a la voz de buscar chocolate todas perdieron total concentración del conejo).

cuento de pascua
5. Salieron felices a encontrar sus huevos y los metían en las canastas (hechas por la hermana de una de estas entusiastas mamás).

canasta
6. Comimos chocolate.

chocolate
7. Pintamos huevos.

huevos pintados

8. Y al final hicimos un conejo y una zanahoria con las huellas de los pies de nuestras princesas.

pies de pascua1
¡Hay muchas cosas divertidas que pueden resultar de poner juntas a mamás activas, comprometidas con la crianza de sus hijos y decididas a crear un momento memorables para sus hijos!

memorable
El día del niño se aproxima, ¿ya tienes algo en mente para compartir con tus cómplices de crianza? 😉

Mamá: ¿Lista para dejar el pañal?: 6 acciones que toda madre debe considerar al iniciar el proceso de dejar el pañal.

By: deborahdegolyer
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Si tu bebé está próximo a dar su siguiente paso y dejar el pañal, seguramente ya habrás buscado información sobre qué y cómo hacer cuando llegue el momento.

Hoy, quiero aprovechar este post para hacerte esta pregunta:

  Con frecuencia nos hablan de este proceso desde la perspectiva de los bebés, pero en esta ocasión quiero que veas este proceso desde tu propia perspectiva.

Así que aquí están mis 6 acciones que toda mamá debe tener presente al momento de iniciar el proceso de dejar el pañal:

  1.  Permanece una semana entera en casa, sin salir de ella. El dejar el pañal es un proceso que requiere su tiempo y tiempo es justamente lo que debemos invertir, si queremos que los resultados se vean pronto.  Permanecer en casa todo el tiempo, por lo menos durante la primera semana que tu bebé comienza a dejar el pañal es una forma de ofrecerle seguridad en la transición por varias razones: familiaridad en el ambiente, sentirse y tranquilo en un espacio que conoce, juguetes suyos que lo distraerán.  De igual manera, tu estarás menos estresada al no tener que preocuparte por limpiar en lugares públicos, sentirte avergonzada, enfadada o apresurada.
  2. Avanza sin dudar, una vez decidas que tu bebé está listo para dejar el pañal. Tus retrocesos pueden  confundir a tu bebé. Es normal sentirse insegura cuando iniciamos el proceso de dejar el pañal.  Esto es algo nuevo para ti y para tu bebé, por lo cual nos surgen dudas sobre si es el momento adecuado, si tú bebé está listo, pero pocas veces reflexionamos sobre si nosotras, las mamás, estamos listas.  Entonces aquí mi humilde recomendación: una vez decidas iniciar la operación “bebé sin pañal” sigue adelante, sin titubeos, sin dudas, sin temor.  Iniciar un día con toda la actitud, limpiando pipi por toda la casa, alentando a tu bebé a que te avise cuando quiera ir al baño, mostrándole sus linda ropita interior, para luego decidir que al día siguiente regresas al pañal porque fue una experiencia agotadora, es sencillamente como si no hubieras hecho nada.  El quitar el pañal unos días y volver a ponerlo otros es confuso para ti, y no se diga para tu bebé.  ¿Cómo sabrá tu bebé cuando hacer pipi en el pañal y cuando en el baño? Confía en tu bebé y no temas en avanzar en el proceso.  Ahora más que nunca él te necesita firme y decidida, con el mismo o más amor de antes.
  3. Asume la idea de limpiar pipi y popo. Tu bebé se hará pipi y popo en su ropa.  Es un hecho. y debes estar dispuesta a asumir ese reto. Mientras tu bebé se acostumbra a visarte ANTES de hacerse en su ropa, será normal y natural que debas limpiar, limpiarlo y limpiarte (De ahí mi recomendación de que permanezcas en casa la primera semana). Si comienzas a prepararte mentalmente para esto, seguramente cuando llegue el momento no será tan traumático como parece. Créeme, no serás la primera ni la última mamá que termine llena de m*$%!!
  4. Créele siempre a tu bebé.  Que no te pase lo del Pastorcito Mentiroso. Me confié y me sucedió.  Mi hija me avisó que quería hacer pipi y rápidamente la lleve al baño. Era la primera salida sin pañal, así que estábamos las dos muy entusiasmadas con este primer logro.  Efectivamente hizo pipi y regresamos a la mesa del restaurante.  Dos minutos después volvió a decirme “pipí” y yo no le creí.  Pensé que estaba entusiasmada por volver a ver el baño que no tenía en casa.  ¡GRAN ERROR, GRAN GRAN ERROR! Pues si quería ir al baño y esta vez era ¡popó! Ni les cuento el final de la historia porque ya se lo pueden imaginar. A partir de ese momento me prometí que le creería a mi hija CADA VEZ que dijera “pipí” o “popó” y correría las veces que fuera al baño con tal no repetir esa inolvidable experiencia. Así que bella madre, por tu bien, ¡corre al baño!
  5. Muéstrale lo que tu bebé hizo y celébralo porque lo hizo SOLO. Seguramente esta sea la parte más incómoda para algunas madres, sobre todo si no soportan los malos olores, pero realmente funciona.  Cuando tu bebé vaya al baño y haga pipí o popó, muéstrale lo que hizo.  Al celebrar que él hizo esto sin ayuda de mamá es una forma de incrementar su autoestima y animarlo a que lo haga la siguiente vez, sin temor, sin esconderse.  Esto podría más adelante ayudar a que tu bebé no sufra de problemas de estreñimiento porque nunca antes sintió que tenía que retraerse o dejar de hacer popó por sentir que hacía algo malo. Al recordarle y aplaudirle que hizo esto SOLO es una manera de animarlo a que lo haga de nuevo en el baño la próxima vez.
  6. Identifica sus preferencias.  Entre más pronto, mejor. Existen muchos productos en el mercado para cuando llegue el momento de dejar el pañal.  Están desde los bañitos entrenadores, los orinales con música, los asientos reductores, las vasenillas, entre otros.  Incluso hay canciones para motivar a tu bebé (aquí te comparto la que use con mi hija: Canción de pipí y popó ). En mi caso compré un bañito entrenador, pero nunca lo uso mi hija.  A mí me parecía muy tierno y perfecto para su tamaño.  A ella le resultó incómodo y hasta lloró un par de veces porque se sentía obligada a sentarse allí.  Lo que descubrí (porque estuve alerta a observar sus movimientos y gestos durante este proceso), es que le gustaban las tasas de los adultos.  ¡Así que lo único que hice fue acomodarle una pequeña silla para que apoyara sus pies y fue lo mejor! Antes de que decidas comprar el “mejor” aparato por lo novedoso, lo curioso, lo bonito o lo lindo, intenta identificar de que manera tu bebé se siente más cómodo.  Intenta sentarlo en tu baño, revisa en que posición el se sentiría más cómodo y si quieres invertir en algún producto, mejor que sea algo económico, que no te duela archivar si por alguna razón decide no usar.

¿Tienes en mente otra acción para que mamá tenga en mente al momento de dejar el pañal?

 

Testimonio de Mamá Primeriza: Mary Ann y sus lecciones de fragilidad y fortaleza de vida

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En esta ocasión te comparto la historia de Mary Ann Castaño, una mamá que recibió a su bebé de 8 meses y su contacto físico fue limitado. Solo hasta después de varios días pudo tenerlo en brazos. Su experiencia como mamá primeriza junto a su bebé prematuro nos recuerda la fragilidad y la fortaleza de la vida:

 Testimonio de mamá: Mary AnnMe enteré de mi embarazo cuando tenía 4 meses. Hace tan sólo unos pocos meses la doctora me había dicho que posiblemente yo ya no podía tener hijos porque tenía quistes en mi útero. Mi periodo era inestable y por eso no presté atención ante algunos síntomas. Durante ese tiempo yo tenía un restaurante y trabajaba mucho, razón por la cual sentí pocas veces mareos y ganas de vomitar.

 Cuando supe que estaba embarazada tenía 21 semanas y ya se sabía el sexo de mi bebé. Ahí conocí por primera vez a Santiago, mi hijo. Puedo decir que fue un embarazo de muchas emociones, pero mi hijo me hizo ver la vida diferente; me llenó de alegría y motivos para vivir y prepararme para ser una excelente mamá. Asistí a mis controles y fui al curso de mamitas consentidas (pscicoprofiláctico). Aunque llegué 4 módulos después aprendí muchas cosas, dentro de ellas la lactancia materna.

Las ecografías salieron muy bien, lo único era que el bebé venía en posición podálica, es decir sentado, y si no se volteaba o se ponía de cabeza tendría que tener una cesárea. Al llegar a la semana 34 en la última ecografía seguía sentado y mi doctora me dio la orden para programar la cesárea. Llegué con el obstetra que debía programarme la cesárea y su trato fue muy hostil, inclusive me dijo que volviera en 15 días cuando el niño se me volteara. Trató de moverme el bebé en consulta cosa que no debe hacerse pero al ser primeriza lo desconocía. Salí de consulta y pasadas unas horas sentí un “clic” dentro de mí, al cual no le presté mucha importancia. Pensé que era flujo y nada más, pero era mi fuente que se había roto.

A la mañana siguiente sentí mi barriga un poco más suelta, y no sentí los movimientos de mi hijo como antes. Fui de nuevo al obstetra y me dijo que era posible que mi hijo estaba a horas de nacer pero ese día por una situación familiar no pude ir a la clínica. Ya tenía la autorización médica para tener a mi bebé en una clínica especializada en neonatos. Al día siguiente llegue a la clínica, me revisaron y efectivamente había roto fuente hacia 2 días. Me ingresaron por urgencias y me practicaron la cesárea. Ahí empezó lo más difícil para mí, no por las molestias que causa el procedimiento sino por el sufrimiento de ver como se llevaban a mi bebé para una incubadora…

Mi hijo nació a las 5:30 de la tarde y como venía en posición podálica el tórax se demoró un poco más en salir (esa es la razón por la cual los bebés salen moraditos. Aunque mi bebé lloró apenas llegó a este mundo fue entubado inmediatamente. El único contacto que tuvimos fue un beso.

Me pasaron a recuperación y a la habitación sin mi bebé, aunque él estaba siendo atendido por muy buenas manos. Esa noche fue eterna, lo único que quería era ver a mi bebé y aunque los dolores de la cesárea eran son muy fuertes saque toda la fuerza de una madre para poderme parar de esa cama y ver a mi bebé. Santiago nació de 36 semanas es decir de 8 meses. Permaneció 2 semanas en cuidados intensivos y luego pasó a intermedios, donde le maduraron sus pulmoncitos y estuvo bajo muchos exámenes y cuidados.

Pasamos unos días de espera y sufrimiento para poderme llevar a mi hijo a casa, pero finalmente a los 9 meses me entregaron a mi bebé con 2230 gramos en un plan canguro y con pipeta de oxígeno.

Tuvimos muchos cuidados ese primer mes. Ahí empiezas a aprender lo que es ser mamá. Fueron noches de no dormir, pendiente de su respiración, de agradecer por las enseñanzas y los consejos que me dieron en el Plan Canguro sobre los sistemas de alerta y practicarlos. ¡Sus primeros días fueron hermosos! Ver una personita, un humanito tan frágil que se convertiría en mi motivo de vivir y que día a día quieres hacer mejor todo para que no le pase nada y aprender la responsabilidad de una madre.

Durante el primer mes íbamos semanalmente a sus controles médicos para ver cómo iba subiendo de peso y cómo le bajaban al nivel oxígeno de la bala. Pasito a pasito hasta que finalmente al mes exacto le quitaron el oxígeno.

El segundo mes tuvo un episodio. Al tomarse un biberón no reaccionaba. Tuve que correr a urgencias y permanecer allí 24 horas en observación. Le practicaron todos los exámenes. Todo por un mal trago de leche. En esas 24 horas no le podía dar de mi leche, lo que me iba generando mastitis. Me dolían mucho los senos, pero no lo podía amamantar. Le compre entonces leche de fórmula, una especial porque él no toleraba la lactosa, pero no fue muy bueno para mi hijo porque le dio estreñimiento y duró 4 días sin poder hacer popo.

Yo sufría al verlo llorar por no poder hacer nada hasta que finalmente la leche volvió haciéndolo que succionara y reemplazamos entonces la leche de fórmula. La verdad la leche materna es lo mejor que existe además que le da las defensas que necesita para toda su vida.

Santiago ya casi cumple sus 4 meses. Es un bebé con buen peso y todo está normal. Tenemos unas charlas muy fluidas jejejeje y se ha despertado bastante. Le encanta el baño, jugar en la tina, y disfruta los ejercicios que le hago. Él me hace sentir el amor que solo te da un hijo.

Testimonio de mamá primeriza: Natali y sus dobles experiencias acerca del disfrute de los hijos.

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Esta semana te comparto la historia de Natali Dávalos, una mamá que volvió a ser mamá primeriza luego de 10 años, después de la llegada de su segunda bebé. Sus experiencias han sido diferentes con cada una de sus hijas, pero las lecciones sobre cómo disfrutar de los hijos, es algo que solo cambia para reforzarse con el tiempo:

Se podría decir que he sido madre primeriza dos veces. Pensarán que es una incongruencia pero realmente me siento así. Mi primera hija nació cuando yo apenas tenía 20 años. A pesar de mi corta edad fue un embarazo muy deseado aunque inesperado; mi esposo no cabía de emoción cuando nos enteramos que Ximena venía en camino.

Yo en cambio estaba asustada, ¿Qué iba a hacer? Aún no terminaba mi carrera, no tenía trabajo, y era una realidad que ahora veo simple. El verdadero reto comenzó cuando tuve en mis brazos a ese hermoso ser. El miedo y la incertidumbre se apoderaron poco a poco de mí, ¿Qué hacer para que mi hija fuera una niña sana y feliz? ¿Cómo ayudarla a tener una súper personalidad?

La primer noche en casa, Ximena lloraba sin control y yo junto a ella, la abrazaba, caminaba con ella se la pasaba a mi esposo y viceversa. Cuando por fin se dormía y la ponía en su moisés no pasaban 5 minutos para que comenzara a llorar. Sabíamos que eran pocas las razones por las que un bebé llora: pañal sucio, hambre, sueño, dolor o frío. Finalmente descubrimos que el frío podía ser el único culpable, así que la acostamos en medio de nosotros y el silencio se hizo presente. Esa fue de las únicas noches “difíciles” que tuvimos durante sus primeros meses de vida. Mi hija fue una bebé tranquila que dormía bastante bien durante la noche.

Sé que muchos expertos dicen que es importante que el bebé tenga su propio espacio, que comencemos desde temprana edad con la independencia pero por experiencia propia les aseguro que no les afecta absolutamente en nada el que duerma con papá y mamá, mi hija (ahora de 10 años) es independiente y muy segura de sí misma, claro que la fórmula no es solo dormir con los papás, pero ese lazo me parece que fue muy importante.

Durante sus primeros meses yo seguía con miedos, me despertaba varias veces por la noche para vigilar que siguiera respirando, por cualquier cosa aún la más insignificante corría con el pediatra. Mi esposo en cambio me decía “relájate no le pasa nada.

Cuando tenía cerca de un año, Ximena se metió un frijol en la nariz. Salí corriendo con la niña en brazos para buscar un pediatra, cuando mi esposo me detuvo, tomó a la niña en sus brazos, le tapó un orificio de la nariz y le dijo suénate. Acto seguido el frijol salió. Me di cuenta que el miedo se estaba apoderando de mí y más que ayudar solo gastaba tiempo y angustiaba a la pequeña, así que decidí cambiar. Primero pensar y analizar antes de salir corriendo o gritar. Mi vida entonces se ha vuelto más relajada y estoy segura que la de mi peque también.

Diez años más tarde después de mucho buscarla llegó Marley, nuestra segunda bebé. Esta vez la vida me encontraba más madura, con un buen trabajo aunque debo reconocer que conservé algo de miedo, esta vez no era mayor o menor solo diferente. El único temor que conservo es saber si mi hija respira mientras duerme.

¿Qué ha sido diferente?

Con Ximena aprendí a ser más relajada, con Marley estoy más aprensiva, incluso creo que de repente regreso a ese mal hábito que creí superar de la sobreprotección. Creo que tengo que trabajar en ello.

Ahora hay muchas cosas que no conocí cuando mi Ximena era pequeña. Por ejemplo, ahora soy feliz usando un rebozo, con Xime no lo hice, aunque mi abuela y mi madre sí, como era una pequeña con un excelente peso era difícil cargarla así que el rebozo era una gran solución. Ahora entiendo porque ella se sentía tan tranquila, seguramente el latido del corazón de la abuela y bisabuela la hacían saber que ahí estaba protegida y nada le pasaría. Espero transmitirle esa misma seguridad a Marley, además justo en este momento entiendo ese dicho de “los años no pasan en vano” 10 años después encuentro dolores de espalda y mayor cansancio así que el rebozo es un gran amigo 😉

Reflexionando un poco, veo que lo que mi abuela platicaba de cómo cuidaba a sus hijos poco a poco regresa y es que seguro algo hacían bien ya que no había niños con alergia al mundo. Jugaban felices con tierra, la leche materna era una obligación no por 6 meses, pasaban incluso años y si no toleraban la leche había agua de arroz y otros remedios; usaban pañales de tela así que incluso contaminaban menos; cargaban a sus hijos en rebozo, entre otros. Ahora tenemos esos mismos instrumentos solo modernizados: tenemos pañales ecológicos de tela que podemos lavar en máquina, rebozos de diferentes colores y estilos incluso con bolsa incluida.

Regresando un poco a mi experiencia con Marley, quiero platicarles una situación difícil que viví, ella dormía muy bien durante las noches, por lo que me permitía descansar, hasta un día que comenzó a despertar a las 3:00 am y no se dormía hasta las 6:00 o 7:00 am, no lloraba solo estaba despierta, al pasar de los días el cansancio hizo mella en mí y el solo pensar que en cuanto dieran las 3 se despertaría me provocaba ira, al grado de que me ponía a llorar mientras la traía abrazada tratando de dormirla. Estaba en exceso intolerante, debo confesar que mi desesperación nocturna fue tal que pensé en darle unas nalgadas, pensaba que la vieja escuela podría funcionar, pero tranquilas, no, no lo hice.

Sus ojos me hacían recordar que ella también quería dormir pero algo no estaba bien y se sentía igual de desesperada que yo, así que solo respiré y empecé a platicar con ella, le dije que entendía su cansancio y que yo quería ayudarla pero no sabía cómo, que me iba a relajar para evitar transmitirle esa molestia a ella pero que necesitaba que me ayudara a entender que pasaba. En sus ojos parecía entender lo que yo le decía, le di de comer y ese día se durmió antes de las 6.

Al llevarla al pediatra me dijo que al parecer eran cólicos y platicando con otras mamás me dijeron que eso les había sucedido con alguno de sus hijos y que solo era una etapa que superaban pronto y efectivamente a los pocos días simplemente desapareció y regresó a su rutina normal.

Una vez más me di cuenta que es fácil perder la cabeza, yo sentía culpa por estar enojada y por la poca tolerancia que tenía ante la situación, en esos momentos una mirada, una sonrisa, incluso una imagen o una canción es lo que ayuda a detenerte y entender que debes cambiar la estrategia, que se vale enojarte, llorar, desesperarte pero esos sentimientos debes descargarlos lejos de tu bebé. Hay muchas opciones, aromaterapia, música y no es necesario buscar canciones relajantes, simplemente algo que te guste. Lo más importante es detenerte, tomar un momento para respirar, analizar y buscar entonces la solución.

Hay que administrar el tiempo aunque parezca que el día se va en un abrir y cerrar de ojos. He aprendido que hay tiempo para todo pero, debemos priorizar y siempre la familia debe ser lo principal, no importa si la casa está “patas arriba”, hay que relajarnos y disfrutar a nuestros peques.

 aún sin la presencia física, que sepan que siempre estaremos para ellos, esa seguridad les da armas para afrontar cualquier adversidad en la vida.

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Testimonio de mamá primeriza: Lina y sus tres consejos infalibles

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monio de mamá primeriza

Hoy te comparto la historia de Lina Salazar, una mamá que desde una manera objetiva, clara y específica te comparte tres acciones a tomar cuando sientas angustia o preocupación por no saber si lo que haces con tu bebé está bien o no.

Sus tres consejos son vitales, así que te recomiendo que los tengas presentes en todo momento, sobre todo en situaciones de caos:

Es verdad. Nadie te prepara para el camino que inicias cuando te enteras de que en tu vientre se desarrolla esa pequeña personita. Empiezas a experimentar todo tipo de emociones y fantaseas con la llegada de tu bebé. Pero cuando lo tienes en tus brazos, el mundo simplemente cambia. Cambia de manera radical y única. Sentirás que conoces el verdadero amor, la mano de Dios en tu vida y la perfección.

Tu bebé ha llegado al mundo y depende de ti. Necesita de ese ángel que lo cuidará por el resto de su vida. Por supuesto que vendrán días y sobretodo, noches difíciles. Te sentirás cansada, agotada por no poder dormir. Angustiada porque es difícil darle el pecho y preocupada por que a pesar de tus intentos ese bebé no para de llorar.   Y ahora ¿Qué hacer?

Primero, pensar que todas las mujeres que son madres, han pasado por estas situaciones. Todas en algún momento han llorado, han sentido angustia y han pasado por un sinnúmero de emociones que ahora tu experimentas. 

Él te necesita más que a nadie en el mundo. Eres su primera maestra, la que con una mirada puede saber como se siente o que le duele, el ángel guardián que se preocupara por hacerlo feliz. La sonrisa de tu bebé, su delicadeza , tu ternura, su inocencia, su fragilidad harán que te conviertas en una heroína y superes cada una de las dificultades que vas encontrando en el camino. Recuerda, no eres la primera ni la última.

Segundo, es muy importante buscar apoyo cuando lo necesitas. Busca el apoyo de tu pareja o de mujeres que sean madres. Ninguna pregunta es tonta, no dudes en pedir consejos cuando lo necesites y aplicar los que te funcionen a tu realidad. En mi caso, tuve el apoyo de un grupo de lactancia del hospital donde dí a luz y aprendí de otras madres que estaban pasando por mi misma situación. También en las actividades y eventos para bebés, puedes encontrar madres, abuelas y profesionales con experiencias similares que pueden convertirse en una ayuda maravillosa.

Tercero, busca un momento para ti. Estarás pensando , ¿Pero a que horas? No se trata de un día de Spa o un día de compras (Aunque si lo puedes hacer, adelante!). Lo importante descansar y encontrar alguna actividad que disfrutes plenamente. El solo hecho de descansar cuando tu bebe descansa o un baño caliente al final del día te harán sentir mejor.

Y por ultimo, 

Disfruta de cada día porque crecen de forma acelerada! Es la experiencia más hermosa y el regalo más especial que Dios te ha podido dar.