Testimonio de mamá primeriza: Gabriela y sus lecciones emocionales

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Esta semana quiero compartirles la historia de Gabriela, una mamá que le dio espacio a su instinto para criar a su bebé y gracias a esa crianza consciente ha logrado superar momentos en los que muchas mamás decaemos cuando hay cansancio, frustración y tristeza. El ir al ritmo de su hija, y no al revés, es lo que le ha permitido a esta mamá avanzar en esta aventura y sus recomendaciones son lecciones que no podemos dejar pasar por alto:

Lecciones de mamáMi nombre es Gabriela Morales, tengo 31 años. Tuve a Isabella, mi primer y única hija hasta el momento, a los 30 años. Ser Madre ha sido la experiencia más enriquecedora y la que me ha presentado mayores retos en toda mi vida. Tengo la bendición y fortuna de dedicarme por completo a mi familia, así que todo el día lo comparto con mi pequeña. Ella tiene actualmente 11 meses, tiempo que hemos compartido al cien por ciento, significando esto que hemos vivido infinidad de momentos hermosos y varios momentos bastante difíciles, emocional y físicamente hablando.

 

Al ser madre de tiempo completo y sobre todo al alimentar a tu bebé exclusivamente con leche materna, modificas varias cosas en tu vida. Lo primero que ocurre es que adaptas tus tiempos a las necesidades de tu bebé, estás disponible al cien por ciento cada vez que tu bebé te requiera y te manejas mentalmente en un estado infantil consciente para poder divertirte con tu pequeño(a). Estas tres cosas que pueden parecer sencillas llegan a ser tan cansadas que provocan en nosotras momentos de frustración, desesperación, enojo, cansancio; lo cual es normal pues somos seres humanos, pero es inaceptable porque una personita inocente e indefensa depende por completo de nosotras.

Recuerdo cuatro momentos en particular, situaciones que he vivido con dificultad desde el nacimiento de mi pequeña hasta el momento:

 

1)      Durante la cuarentena aproximadamente a los quince días de nacida. Después de quince días de temores, inseguridades, llanto, aprendizaje, retos, entre que aprendía a amamantar a mi bebé, a reconocer qué tenía, por qué lloraba, pasan días sin dormir o con sueño intermitente. De noche Isabella lloraba y no quería dormir, la estuve arrullando mucho tiempo sentada sobre una pelota y estaba tranquila pero no cerraba sus ojos. Yo estaba tan cansada que desperté a mi esposo y le dije “Te toca”. Él despertó, la abrazó, comenzó a rebotarla lentamente e Isabella comenzó a llorar desconsolada, por lo que le dije molesta “No me importa qué tengas que hacer, o si tienes que rebotarla altísimo, haz que esa niña se calle y se duerma”.

 

2)      Aproximadamente a los seis meses de nacida. Isabella duerme con nosotros en la cama, y esa noche había dormido bastante mal, había estado muy inquieta, y a las 6:30 AM se despertó muy contenta. Yo le negué la sonrisa, voltee con mi esposo y le dije: “No puedo más, necesito dormir, llévatela”, y comencé a llorar.

 

3)      A los 10 meses se enfermó de gripe y tos. Después de varias noches difíciles comenzó a llorar y no se calmó ni con mi presencia. Yo estaba tan cansada e intolerante que agarré a la niña y se la pasé a su padre diciéndole “Ten, encárgate”. Sin siquiera dirigir una mirada mi hija me salí del cuarto a paso firme tan enojada, cansada, frustrada. Tenía ganas de golpear la pared de la desesperación. Mi pequeña lloró aún más desconsolada cuando me vio partir. Regresé, le dije a mi esposo “Dámela”, la abracé fuerte contra mi pecho y comencé a cantar(le). Todo mi cuerpo, mi mente, mi alma, mi beba, mi esposo y el ambiente en general se fueron tranquilizando con la melodía hasta que Isabella cayó rendida y yo terminé completamente relajada.

4)      A los once meses. Les cuento que Isabella se tranquiliza solo con mi presencia. Hemos intentado que se tranquilice con papá, pero aún no lo logra, y después de tanto intentos ya la verdad todos comprendemos que al llanto nocturno de la beba la mamá responde. Sin embargo cuando estás cansada ves todo con otro cristal. Isabella comenzó a llorar, y mi esposo tranquilamente me dijo “La bebé está llorando”. Yo molesta le contesté “Qué esperas, ve”. Él fue, y como era de esperarse, Isabella siguió llorando. Llegué yo, y simplemente abrazándola todo pasó. Dejó de llorar de inmediato y siguió dormida, acurrucada en mi pecho. Mi esposo me dijo “Mi amor, sé que a veces te frustras, pero comprende que ese lazo de amor, ese vínculo tan fuerte lo tiene solo contigo, porque tú eres su mamá. Ten paciencia y recuerda que solo tú tienes ese privilegio de calmarla y darle seguridad y amor con tu sola presencia de manera tan efectiva. Ve como está tan tranquila, acurrucadita en tu pecho.”

Han sido once meses, casi un año de experiencias, aprendizaje y en este tiempo me han quedado claras sobre todo dos cosas que recomendaría como consejo a otras mamás:

  1. 1.      

    , un día no se mueven, al otro agarran todo, un día apenas se sientan, al otro gatean en turbo, un día no se saben parar y al siguiente ya están corriendo, un día no duermen por la noche y al siguiente duerme cinco horas de corrido, un día nos duele el pecho por amamantar y al siguiente somos expertas, un día morimos de cansancio y al siguiente estamos como nuevas. De lo que un día nos quejamos al día siguiente ya nos olvidamos porque nuestros bebés tienen la capacidad de llevarnos por caminos mágicos de sueños y sonrisas a diario, a cada segundo. Permítanse disfrutar más que sufrir!

 

  1. 2.       Un segundo es suficiente. Si se dan cuenta, cuatro han sido las situaciones negativas significativas que menciono a lo largo de mi experiencia como madre. Podríamos pensar que para casi un año de vida de mi pequeña son cosas sin importancia, pero no, porque es ese segundo en el que perdemos la cabeza en el que podemos llegar a ser capaces de lastimar a nuestros bebés sin querer hacerlo, y entonces no habría vuelta atrás, por eso la importancia de prepararnos física y emocionalmente, de compartir nuestras experiencias con otras mamás, de buscar compañía, descanso, apoyo, de nuestra pareja, de nuestra familia, amigas o incluso de mamás que están pasando por lo mismo que nosotras o que han pasado por ahí hace poco tiempo y pueden ayudarnos, orientarnos, guiarnos.

 

Ser mamá es hermoso! Vivan su maternidad al máximo disfrutando cada segundo de sus pequeños!


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