Testimonio de Mamá Primeriza: Mary Ann y sus lecciones de fragilidad y fortaleza de vida

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En esta ocasión te comparto la historia de Mary Ann Castaño, una mamá que recibió a su bebé de 8 meses y su contacto físico fue limitado. Solo hasta después de varios días pudo tenerlo en brazos. Su experiencia como mamá primeriza junto a su bebé prematuro nos recuerda la fragilidad y la fortaleza de la vida:

 Testimonio de mamá: Mary AnnMe enteré de mi embarazo cuando tenía 4 meses. Hace tan sólo unos pocos meses la doctora me había dicho que posiblemente yo ya no podía tener hijos porque tenía quistes en mi útero. Mi periodo era inestable y por eso no presté atención ante algunos síntomas. Durante ese tiempo yo tenía un restaurante y trabajaba mucho, razón por la cual sentí pocas veces mareos y ganas de vomitar.

 Cuando supe que estaba embarazada tenía 21 semanas y ya se sabía el sexo de mi bebé. Ahí conocí por primera vez a Santiago, mi hijo. Puedo decir que fue un embarazo de muchas emociones, pero mi hijo me hizo ver la vida diferente; me llenó de alegría y motivos para vivir y prepararme para ser una excelente mamá. Asistí a mis controles y fui al curso de mamitas consentidas (pscicoprofiláctico). Aunque llegué 4 módulos después aprendí muchas cosas, dentro de ellas la lactancia materna.

Las ecografías salieron muy bien, lo único era que el bebé venía en posición podálica, es decir sentado, y si no se volteaba o se ponía de cabeza tendría que tener una cesárea. Al llegar a la semana 34 en la última ecografía seguía sentado y mi doctora me dio la orden para programar la cesárea. Llegué con el obstetra que debía programarme la cesárea y su trato fue muy hostil, inclusive me dijo que volviera en 15 días cuando el niño se me volteara. Trató de moverme el bebé en consulta cosa que no debe hacerse pero al ser primeriza lo desconocía. Salí de consulta y pasadas unas horas sentí un “clic” dentro de mí, al cual no le presté mucha importancia. Pensé que era flujo y nada más, pero era mi fuente que se había roto.

A la mañana siguiente sentí mi barriga un poco más suelta, y no sentí los movimientos de mi hijo como antes. Fui de nuevo al obstetra y me dijo que era posible que mi hijo estaba a horas de nacer pero ese día por una situación familiar no pude ir a la clínica. Ya tenía la autorización médica para tener a mi bebé en una clínica especializada en neonatos. Al día siguiente llegue a la clínica, me revisaron y efectivamente había roto fuente hacia 2 días. Me ingresaron por urgencias y me practicaron la cesárea. Ahí empezó lo más difícil para mí, no por las molestias que causa el procedimiento sino por el sufrimiento de ver como se llevaban a mi bebé para una incubadora…

Mi hijo nació a las 5:30 de la tarde y como venía en posición podálica el tórax se demoró un poco más en salir (esa es la razón por la cual los bebés salen moraditos. Aunque mi bebé lloró apenas llegó a este mundo fue entubado inmediatamente. El único contacto que tuvimos fue un beso.

Me pasaron a recuperación y a la habitación sin mi bebé, aunque él estaba siendo atendido por muy buenas manos. Esa noche fue eterna, lo único que quería era ver a mi bebé y aunque los dolores de la cesárea eran son muy fuertes saque toda la fuerza de una madre para poderme parar de esa cama y ver a mi bebé. Santiago nació de 36 semanas es decir de 8 meses. Permaneció 2 semanas en cuidados intensivos y luego pasó a intermedios, donde le maduraron sus pulmoncitos y estuvo bajo muchos exámenes y cuidados.

Pasamos unos días de espera y sufrimiento para poderme llevar a mi hijo a casa, pero finalmente a los 9 meses me entregaron a mi bebé con 2230 gramos en un plan canguro y con pipeta de oxígeno.

Tuvimos muchos cuidados ese primer mes. Ahí empiezas a aprender lo que es ser mamá. Fueron noches de no dormir, pendiente de su respiración, de agradecer por las enseñanzas y los consejos que me dieron en el Plan Canguro sobre los sistemas de alerta y practicarlos. ¡Sus primeros días fueron hermosos! Ver una personita, un humanito tan frágil que se convertiría en mi motivo de vivir y que día a día quieres hacer mejor todo para que no le pase nada y aprender la responsabilidad de una madre.

Durante el primer mes íbamos semanalmente a sus controles médicos para ver cómo iba subiendo de peso y cómo le bajaban al nivel oxígeno de la bala. Pasito a pasito hasta que finalmente al mes exacto le quitaron el oxígeno.

El segundo mes tuvo un episodio. Al tomarse un biberón no reaccionaba. Tuve que correr a urgencias y permanecer allí 24 horas en observación. Le practicaron todos los exámenes. Todo por un mal trago de leche. En esas 24 horas no le podía dar de mi leche, lo que me iba generando mastitis. Me dolían mucho los senos, pero no lo podía amamantar. Le compre entonces leche de fórmula, una especial porque él no toleraba la lactosa, pero no fue muy bueno para mi hijo porque le dio estreñimiento y duró 4 días sin poder hacer popo.

Yo sufría al verlo llorar por no poder hacer nada hasta que finalmente la leche volvió haciéndolo que succionara y reemplazamos entonces la leche de fórmula. La verdad la leche materna es lo mejor que existe además que le da las defensas que necesita para toda su vida.

Santiago ya casi cumple sus 4 meses. Es un bebé con buen peso y todo está normal. Tenemos unas charlas muy fluidas jejejeje y se ha despertado bastante. Le encanta el baño, jugar en la tina, y disfruta los ejercicios que le hago. Él me hace sentir el amor que solo te da un hijo.

5 Razones por la cuales vale la pena superar el cansancio de mamá primeriza

5 Razones por la cuales vale la pena superar el cansancio de mamá primeriza

5 Razones por la cuales vale la pena superar el cansancio de mamá primeriza

 

A propósito de la victoria de Nairo Quintana, un compatriota colombiano en el Giro de Italia, recordé las razones por las cuales vale la pena superar el cansancio y seguir adelante, en busca de la victoria. Aquí te lo comparto:

  1. La gratificación. Cada vez que das “un poco más de ti”, parecería que el mundo confabula a tu favor para ver los gratos resultados. Un paso más de tu parte puede significar una lágrima menos de tu bebé, un dolor reducido, una sonrisa sincera. Todo lo que hagas por tu bebé será siempre gratificante porque su mirada, sus sonrisas y sus brazos son sinceros y salen desde lo más profundo de su corazón.
  1. Lecciones aprendidas. Si tu bebé ya gatea o camina, notarás que un ser incansable. No se rinde hasta lograr su objetivo (subir una silla, llegar al otro lado de la habitación, empinarse hasta alcanzar su juguete favorito, o simplemente señalar con sus pequeñas manos ese objeto que quiere que le alcances). Solo hasta que logra lo que se propone se sienta a descansar y disfrutar de su “vitoria”. Mucho que aprender de tu maestro, ¿no lo crees? 😉
  2. Mantenerte enfocada. El cansancio puede ser considerado un estado mental (y por supuesto físico). Es normal sentirse agotada por las diarias actividades y tiempo que demanda nuestros bebés. Lo que no es normal es permanecer en estado de agotamiento. Si te mantienes enfocada en recordar que tu bebé te necesita para salir adelante y cuenta solamente con tu ayuda, sentirás que esos pocos minutos (a veces segundos), en los que logras sentarte en una silla o una cama para tomar aire, es suficiente para recargar baterías y continuar enfocándote a ayudar a tu bebé a descubrir el mundo. Si de algo de te sirve, mira el tamaño de las manos de tu bebé y compáralas con las tuyas. Definitivamente te necesita para que camines a su lado 😉
  3. La victoria está al final del camino. ¿Cómo piensas que será tu bebé dentro de 5 años? Las acciones que realices hoy serán determinantes para ayudar a formar esa personita que pronto hablará, caminará y opinará. Estas acciones podrán resultar agotadoras y demandantes. Sin embargo lo que cuenta es el resultado. Pensar a largo plazo nos recuerda que el cansancio es solo un momento muy corto comparado con la personita que pronto caminará a tu lado y verá el mundo con sus propios ojos.
  4. Retarnos a ser mejores padres cada día. El cansancio mide nuestros niveles de tolerancia. Nos indicada hasta cuándo y cuánto podemos lidiar con esta situación. Estas lecciones, más allá de frustrarnos y bloquearnos, deben ser tomadas como información de utilidad para saber cómo actuar en situaciones similares cuando vuelvan a suceder. De esta manera, poco a poco, ampliamos nuestros niveles de tolerancia y nos permitimos aprender junto a nuestros hijos.

¿Algunas otras razones por las cuales vale la pena superar el cansancio de mamá primeriza que quieras compartir?

Testimonio de mamá primeriza: Natali y sus dobles experiencias acerca del disfrute de los hijos.

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Esta semana te comparto la historia de Natali Dávalos, una mamá que volvió a ser mamá primeriza luego de 10 años, después de la llegada de su segunda bebé. Sus experiencias han sido diferentes con cada una de sus hijas, pero las lecciones sobre cómo disfrutar de los hijos, es algo que solo cambia para reforzarse con el tiempo:

Se podría decir que he sido madre primeriza dos veces. Pensarán que es una incongruencia pero realmente me siento así. Mi primera hija nació cuando yo apenas tenía 20 años. A pesar de mi corta edad fue un embarazo muy deseado aunque inesperado; mi esposo no cabía de emoción cuando nos enteramos que Ximena venía en camino.

Yo en cambio estaba asustada, ¿Qué iba a hacer? Aún no terminaba mi carrera, no tenía trabajo, y era una realidad que ahora veo simple. El verdadero reto comenzó cuando tuve en mis brazos a ese hermoso ser. El miedo y la incertidumbre se apoderaron poco a poco de mí, ¿Qué hacer para que mi hija fuera una niña sana y feliz? ¿Cómo ayudarla a tener una súper personalidad?

La primer noche en casa, Ximena lloraba sin control y yo junto a ella, la abrazaba, caminaba con ella se la pasaba a mi esposo y viceversa. Cuando por fin se dormía y la ponía en su moisés no pasaban 5 minutos para que comenzara a llorar. Sabíamos que eran pocas las razones por las que un bebé llora: pañal sucio, hambre, sueño, dolor o frío. Finalmente descubrimos que el frío podía ser el único culpable, así que la acostamos en medio de nosotros y el silencio se hizo presente. Esa fue de las únicas noches “difíciles” que tuvimos durante sus primeros meses de vida. Mi hija fue una bebé tranquila que dormía bastante bien durante la noche.

Sé que muchos expertos dicen que es importante que el bebé tenga su propio espacio, que comencemos desde temprana edad con la independencia pero por experiencia propia les aseguro que no les afecta absolutamente en nada el que duerma con papá y mamá, mi hija (ahora de 10 años) es independiente y muy segura de sí misma, claro que la fórmula no es solo dormir con los papás, pero ese lazo me parece que fue muy importante.

Durante sus primeros meses yo seguía con miedos, me despertaba varias veces por la noche para vigilar que siguiera respirando, por cualquier cosa aún la más insignificante corría con el pediatra. Mi esposo en cambio me decía “relájate no le pasa nada.

Cuando tenía cerca de un año, Ximena se metió un frijol en la nariz. Salí corriendo con la niña en brazos para buscar un pediatra, cuando mi esposo me detuvo, tomó a la niña en sus brazos, le tapó un orificio de la nariz y le dijo suénate. Acto seguido el frijol salió. Me di cuenta que el miedo se estaba apoderando de mí y más que ayudar solo gastaba tiempo y angustiaba a la pequeña, así que decidí cambiar. Primero pensar y analizar antes de salir corriendo o gritar. Mi vida entonces se ha vuelto más relajada y estoy segura que la de mi peque también.

Diez años más tarde después de mucho buscarla llegó Marley, nuestra segunda bebé. Esta vez la vida me encontraba más madura, con un buen trabajo aunque debo reconocer que conservé algo de miedo, esta vez no era mayor o menor solo diferente. El único temor que conservo es saber si mi hija respira mientras duerme.

¿Qué ha sido diferente?

Con Ximena aprendí a ser más relajada, con Marley estoy más aprensiva, incluso creo que de repente regreso a ese mal hábito que creí superar de la sobreprotección. Creo que tengo que trabajar en ello.

Ahora hay muchas cosas que no conocí cuando mi Ximena era pequeña. Por ejemplo, ahora soy feliz usando un rebozo, con Xime no lo hice, aunque mi abuela y mi madre sí, como era una pequeña con un excelente peso era difícil cargarla así que el rebozo era una gran solución. Ahora entiendo porque ella se sentía tan tranquila, seguramente el latido del corazón de la abuela y bisabuela la hacían saber que ahí estaba protegida y nada le pasaría. Espero transmitirle esa misma seguridad a Marley, además justo en este momento entiendo ese dicho de “los años no pasan en vano” 10 años después encuentro dolores de espalda y mayor cansancio así que el rebozo es un gran amigo 😉

Reflexionando un poco, veo que lo que mi abuela platicaba de cómo cuidaba a sus hijos poco a poco regresa y es que seguro algo hacían bien ya que no había niños con alergia al mundo. Jugaban felices con tierra, la leche materna era una obligación no por 6 meses, pasaban incluso años y si no toleraban la leche había agua de arroz y otros remedios; usaban pañales de tela así que incluso contaminaban menos; cargaban a sus hijos en rebozo, entre otros. Ahora tenemos esos mismos instrumentos solo modernizados: tenemos pañales ecológicos de tela que podemos lavar en máquina, rebozos de diferentes colores y estilos incluso con bolsa incluida.

Regresando un poco a mi experiencia con Marley, quiero platicarles una situación difícil que viví, ella dormía muy bien durante las noches, por lo que me permitía descansar, hasta un día que comenzó a despertar a las 3:00 am y no se dormía hasta las 6:00 o 7:00 am, no lloraba solo estaba despierta, al pasar de los días el cansancio hizo mella en mí y el solo pensar que en cuanto dieran las 3 se despertaría me provocaba ira, al grado de que me ponía a llorar mientras la traía abrazada tratando de dormirla. Estaba en exceso intolerante, debo confesar que mi desesperación nocturna fue tal que pensé en darle unas nalgadas, pensaba que la vieja escuela podría funcionar, pero tranquilas, no, no lo hice.

Sus ojos me hacían recordar que ella también quería dormir pero algo no estaba bien y se sentía igual de desesperada que yo, así que solo respiré y empecé a platicar con ella, le dije que entendía su cansancio y que yo quería ayudarla pero no sabía cómo, que me iba a relajar para evitar transmitirle esa molestia a ella pero que necesitaba que me ayudara a entender que pasaba. En sus ojos parecía entender lo que yo le decía, le di de comer y ese día se durmió antes de las 6.

Al llevarla al pediatra me dijo que al parecer eran cólicos y platicando con otras mamás me dijeron que eso les había sucedido con alguno de sus hijos y que solo era una etapa que superaban pronto y efectivamente a los pocos días simplemente desapareció y regresó a su rutina normal.

Una vez más me di cuenta que es fácil perder la cabeza, yo sentía culpa por estar enojada y por la poca tolerancia que tenía ante la situación, en esos momentos una mirada, una sonrisa, incluso una imagen o una canción es lo que ayuda a detenerte y entender que debes cambiar la estrategia, que se vale enojarte, llorar, desesperarte pero esos sentimientos debes descargarlos lejos de tu bebé. Hay muchas opciones, aromaterapia, música y no es necesario buscar canciones relajantes, simplemente algo que te guste. Lo más importante es detenerte, tomar un momento para respirar, analizar y buscar entonces la solución.

Hay que administrar el tiempo aunque parezca que el día se va en un abrir y cerrar de ojos. He aprendido que hay tiempo para todo pero, debemos priorizar y siempre la familia debe ser lo principal, no importa si la casa está “patas arriba”, hay que relajarnos y disfrutar a nuestros peques.

 aún sin la presencia física, que sepan que siempre estaremos para ellos, esa seguridad les da armas para afrontar cualquier adversidad en la vida.

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5 preguntas a una experta en lactancia

Experta en Lactancia

Durante mi preparación para la llegada de mi hija tuve la suerte de conocer a Isabel López de la Madrid, una mujer que se apasionó con el tema de la lactancia y se ha hecho experta en el tema. Ella gentilmente accedió a responder a algunas preguntas y aquí te comparto sus respuestas.

Cuéntanos quien eres.
Soy una mamá enamorada de la crianza con apego (educar con amor, amamantar, colechar y portear). Tengo tres hijos y con cada uno he tenido (y sigo teniendo) diferentes experiencias en cuanto a la crianza con apego. Mi motivación es informar a las futuras mamás sobre los beneficios de amamantar, aclarar mitos que existen alrededor de la lactancia, cómo DISFRUTAR de esta maravillosa etapa y apoyar a quienes ya son mamás y así lo deseen.

1. Cuéntanos por qué decidiste entrar en este mundo de apoyo a la lactancia
Porque desafortunadamente hay mucha desinformación respecto a este tema, y muchas de las mamás que están amamantando se ven orilladas a desistir ya sea por una mala orientación hasta de sus pediatras o por creencias sin fundamentos. Y hay quienes no desean amamantar porque, debido a la publicidad y/o recomendaciones de algunos pediatras, creen que la leche de fórmula es lo mejor para su bebé y lo más práctico para ellas. En mi caso, recibí comentarios de que ya dejara de amamantar (incluyendo de pediatras) que mi leche ya no le servía a mi hija y que la estaba mal acostumbrando…… y eso que apenas llevaba 6 meses!!!

2. Tus consejos prácticos para mamás primerizas lactantes
Que confíen en su cuerpo, que sigan su instinto con paciencia, que practiquen el colecho, que descansen cuando su bebé duerme (aún cuando haya mucho que hacer en casa) y que se alimenten bien. Que ante la primera duda que tengan busquen orientación. MUY IMPORTANTE!
Que utilicen dos palabras que les van a servir mucho: NO GRACIAS… Mira, te regalo ésta leche de fórmula… NO GRACIAS. Dale biberón para que se “llene”… NO GRACIAS. Aquí está esta “agüita” para su sed… NO GRACIAS.

3. ¿Cuáll ha sido el temor más frecuente de una madre al iniciar con su proceso de lactancia y que consejo le das para que pierda el temor?
El temor que percibo en la mayoría de las mamás es que piensan que no llenan a sus hijos y que quisieran tener más leche porque se quedan con hambre. Mi consejo es que lejos de estar comiendo o tomando los alimentos que creen que les dan más leche…..amamanten a su bebé las veces que él lo pida, así producirán la leche que él necesita.

4. ¿Cual ha sido la anécdota mas grata que recuerdas al haber ayudado a una madre en su proceso lactante?
Cada situación ha sido especial y enriquecedora. Lo más grato que me queda es cuando después de un tiempo de haber dado una asesoría me encuentro a la mamá y me comenta que el apoyo recibido le fue de mucha utilidad y que gracias a eso continuó adelante con la lactancia.

5. Tus consejos sobre lo que NO debe hacer una mamá lactante
No darle biberones entre una toma y otra, ni de día, ni de noche, ni en época de calor
No preocuparse o estresarse porque creen que no tienen leche
No cambiar de pecho en una misma toma
No estar viendo el reloj durante la toma
No hacer caso de comentarios sin fundamentos
No dudar en consultar a una especialista en lactancia materna en cuanto lo necesiten
¡¡¡No desesperarse!!!!

No dudes en ponerte en contacto con Isabel vía email si quisieras resolver alguna pregunta en particular sobre tu lactancia. ¡Nada como los expertos para orientar! Aqui su correo:

Isabel López de la Madrid
mariaisabel-lm@hotmail.com

¿Ya has tenido oportunidad de usar tus NO GRACIAS? 😉