Testimonio de mamá: Lucía y su lactancia

Inaguro esta sección de Historias de mamás primerizas, compartíendoles la historia de Lucia, una bella mamá que superó los mitos de la lactancia y decidió seguir adelante con su meta:  Alimentar a su bebé con leche materna.

Historias de mamá

Soy  Lucia Andre y tengo 25 años. Soy  madre por primera vez de una hermosa bebé llamada Victoria Marie. Es la luz de mi vida.

 Victoria nació el 6 de enero del 2014 en una tormenta de nieve al norte de Estados Unidos.

El día del parto estaba lista para recibirla pero ella se sentía tan bien mi vientre que decidió nacer por cesarea. Pasaron 24 horas después de que mi fuente rompió y dilate solo 3cms, por ello los doctores decidieron hacer la operación ya que sin líquido amniótico le podía faltar la respiración y el riesgo de una infección era grande.

 Al fin la tuve en mis brazos, peso 7libras y 4 onzas. 

 Siempre me he caracterizado por ser una mujer activa y con buen estado físico, por eso  decidí amamantar a mi bebé, además de que es el momento que tenemos más intimo para estar juntas, desarrollar nuestros lazos más profundos de mamá e hija y alimentar a mi hija con la mejor comida que puede recibir.

 Al segundo día de nacida mi hija, empecé a sentir un dolor insoportable en mis senos, como agujas pinchándome desde adentro, cada vez que Victoria succionaba el dolor se incrementaba más.

 

Fue una noche muy fuerte para mí, la frustración fue el principal sentimiento negativo que tuve, sentir que no podía amamantar a mi hija por el dolor tan impresionante que sentía. Mi busto creció de manera absurda acompañado por el fuerte dolor. Lloré toda la noche, pensé que no tendría la capacidad para darle de comer a mi hija y que tenía que recurrir a la leche en polvo. 

Consulté con algunas personas alrededor y me decían que lo más probable es que mi hija no estuviera recibiendo nada de leche, que podría estar con hambre, que de pronto mi cuerpo no estaba habilitado para hacer leche materna y que lo mejor era  que empezara a preparar teteros con formula.

Me decían que una amiga de ellos por dos meses intento darle leche materna a su hijo y que el niño nunca se alimento lo suficiente.

Todas estas palabras me hacían sentir la peor mama del mundo.

 Los consejos de las personas que lo rodean a uno vienen con la mejor intensión pero a veces son demasiado innecesarios, vacios y llenos de suposiciones.

Durante el embarazo tome clases de cómo amamantar bebés, y recordé que las profesoras siempre nos decían que llamáramos en caso de que necesitáramos ayuda o fuéramos al lugar donde tomamos las clases.

Así fue. Al siguiente día mi esposo y yo fuimos al centro de ayuda, me entendieron inmediatamente. El asombro de la mujer encargada fue obvio, mis senos estaban tornándose color rojo. Como diagnostico ella dijo que estaba propensa a una mastitis. No sentía fiebre pero estaba muy próxima a tenerla. Me explicó que es el mismo caso cuando por un día no vamos al baño a hacer necesidades fisiológicas, nuestro cuerpo comienza a intoxicarse por dentro a falta de evacuación.

Pasa lo mismo con la leche materna, ella dijo “somos productoras no bancos de almacenamiento”. Inmediatamente fue a buscar una bomba de succión, era muy doloroso al principio pero relajante al final. Extraje tres onzas de calostro de un solo busto con 30 segundos se succión.

 El paso a seguir fue enseñarme como amamantar a Victoria. Para ello usamos una almohada especial en forma de semicírculo donde la niña se recostó y succionó con mayor comodidad.

 Aprendí muchas técnicas, posiciones y la verdadera forma de amamantar a mi bebé. De igual manera me dio una bomba extractora, un brasier adaptable, una blusa, una crema para pezones, almohadillas para poner debajo del brasier, guías para leer en caso de tener más dudas y sabios consejos. Fue muy emocionante recibir tanta ayuda. 

 Ahora sé que produzco mas leche de la que mi hija puede tomar así que a diario extraigo leche y la congelo para el futuro cuando empiece a trabajar. Pero tengo la certeza de que mi hija se está alimentando de mí y recibe todos los nutrientes que necesita.

 

Historias de mamá

 Crece linda y saludable. 

 Gracias a Dios cuento con mi mamá en casa la cual es una ayuda increíble. Ella será quien este con Victoria en los ratos de mi ausencia y tenemos sufriente leche.

 De esta primeriza experiencia aprendí que la mejor ayuda que puedo recibir es de profesionales, que los consejos de los más allegados pueden ser con mucho amor pero sin conocimientos  nos pueden hacer cometer muchos errores.

 Cualquier duda que tengas sobre la lactancia, lo mejor es consultar con un especialista. Por pequeña que sea, ellos saben que somos primerizas y siempre tendrán la paciencia y la disposición para atendernos.

 

 http://forms.aweber.com/form/37/621745037.htm